MEXICO, 7 (EFE).- A los 35 años, después de conseguir casi todo en el fútbol, el goleador chileno Iván Zamorano no ha perdido la capacidad de sufrir y asegura no estar deprimido porque una lesión lo dejó fuera de un simple partido de la Copa Libertadores.
Alejado del terreno, vestido con ropa deportiva, Zamorano luce alejado de la imagen del depredador que ganó el premio Pichichi al mejor goleador del fútbol español en la campaña 1994-95, y toma una dimensión más humana al referirse al dolor físico.
Zamorano, que juega para las Aguilas del América, presenta una inflamación del músculo gemelo de una de sus piernas, y fue el principal ausente del triunfo de su club 2-0 ante el argentino Talleres de Córdoba en el arranque del grupo VII de la Libertadores.
"Sueño con debutar, este es un torneo de muy buen nivel y será bonito tratar de llegar lejos", asegura el jugador cuyo equipo se enfrentará el 20 de febrero al Toluá de Colombia y el 28 al River Plate de Argentina.