08 de Febrero de 2002
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La ventanita sentimental

 
La ventanita sentimental
doc@lacuarta.cl

Doctor Cariño:

Necesito de su sabio consejo, ya que yo no le achunto ni al quinto bote. Y lo necesito en forma urgente porque el 20 de este mes inicio mis ansiadas vacaciones.

Le cuento que soy soltero, tengo 25 pepas y una buena pega que permite que duerma tranquilo. Esto me ha permitido ir a la playa en los últimos tres años y tengo "tarjeta de socio" en Cartagena, porque me gusta la onda que se arma con la gallada que va para allá, además que los precios son más baratos que en otros balnearios.

Lo que ocurre, doc, es que el año pasado me pegué un medio romance durante 15 días con una morocha de miedo. Me la llevé a la pieza de la residencial y ahí hicimos crujir el catre noche tras noche.

Como ella es de Talca, y yo de Santiago, hicimos una promesa: en febrero del 2002 nos volveríamos a encontrar en Cartagua para volver a disfrutar del mar y el cacheteo. Fue un juramento en serio y estoy seguro que ella acudirá a la cita.

El problema radica en que ahora estoy pololeando con una compañera de trabajo y ella me dijo que le gustaría pasar las vacaciones conmigo. No fui capaz de correrme y ahora tengo el manso forro encima. Mi polola aprovechó un viaje y ya hizo la reserva de una pieza en Cartagena. ¿Cómo me las arreglo?

VERANEANTE

Compadre:

A usted le gusta el mar, y sin embargo se ahoga en un vasito con agua. Vamos por parte.

En primer lugar, es posible que la negra guerrera vaya nuevamente a Cartagena, pero no es nada seguro. ¿Sabe, usted, las cosas que pueden pasar en un año? Por ejemplo, que ella se haya casado y ahora sea mamá. En ese caso, si decide volver a la misma playa será con su flamante esposo y no creo que corra a sus brazos. Al contrario, si te he visto, no me acuerdo.

Por otro lado, por mucho que se hayan juramentado para volver a darle huaraca en la arena y en la residencial cómplice, perdieron absolutamente el contacto. Saco por conclusión de su carta que jamás ella vino a Santiago a verlo o usted viajó a Talca, París y Londres. Es claro, además, que no se escribieron para nada, es decir, ambos continuaron su vida como antes con un chipe libre absoluto.

Si hay un compromiso absoluto verdadero, es el que tiene usted, mijo, con su polola y compañera de trabajo. Es probable que hayan hablado de casorio y estas "vacas" serían un anticipo de la luna de miel oficial, para afiatar los estilos. En consecuencia, no tire para la cola y si se topa con la morenaza tropical sola, bueno, qué diablos, usted está acompañado.

DR. CARIÑO

 
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