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| 10 de Febrero de 2002 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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La ventanita sentimental doc@lacuarta.cl
Primero que nada le confesaré mi edad. Tengo 19 años. Trabajo de secre en una oficina de corretajes y mis calificaciones son muy buenas. La otra cara de la moneda es que en mi casa me levanto tarde y dejó siempre desordenada la pieza, lo mismo que el comedor y la cocina. Mis hermanas, que son al revés, siempre están con mi viejita. O sea, en la oficina soy un tesoro y en mi casa, una loca desordenada. Como si fuera poco, estoy medio enamorada del Lucho, un lolo que va a cumplir 17. Es maceteado, rubio y pintoso. En mi casa lo conocen porque es del barrio y lo miran con buena cara. El otro día lo invité a salir con unos compañeros de trabajo y de carrete. En la madrugada se armó una pelea. Resultó que uno de los chiquillos terminó en el hospital y todos detenidos por la policía. A mí me soltaron altiro, pero al Lucho, al día siguiente. Resulta que en la casa quedó la escoba y el Lucho se corrió de mi lado, porque dice que tengo malas amistades y tiene miedo que le pueda pasar lo mismo otra vez. ¿Cree que mi amor volverá? ANITA Mi perra:
No le voy a contar cuentos ni voy a llenarla de esperanzas. En su historia quedó en claro que en su oficina es un tesorito, porque además de hacer bien la pega, se ríe en la fila. En casa, ni hablar. Está calificada entre esas lolas rematadas de flojas, que no saben ni manejar una aguja ni lavarse los calzones sola. Su nota en casa, mijita, es un cero. Pero lo que no me contó es sobre la calidad de sus amistades. Y por lo que veo, en eso la nota baja de cero. Con toda seguridad debe carretear con una tropa de patos malos, que son buenos p'al trago, p'al pito, p'al bailoteo y la cama. No le hablo de esos patos malos que viven en las poblas a patadas con los piojos. Le hablo de los patos malos oficinistas, que disponen de recursos para salir de farra. A mi juicio son los peores, porque siempre pasan colados. En esa fauna, usted debe ser la reina. Y a ese escenario convidó al pobre Lucho, que para ser maceteado, rubio y pintoso, es absolutamente gil. Por supuesto que en medio de esas fieras se debió haber sentido como un cura en un sauna erótico. Y frente a usted debe vivir inhibido. Yo le apuesto que el pobre Lucho no le ha agarrado una pierna todavía. Por eso, no le conviene presionarlo. Déjelo que madure y que se le quite lo cabro chico. Mientras tanto, siga siendo eficiente en la pega, pero póngale más empeño para recuperar la confianza en la casona y sobre todo, aléjese de la pandilla de patos malos de terno y corbata. AUTOR DR. CARIÑO |
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