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| 11 de Febrero de 2002 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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Víctima sorprendió en el acto a su pareja y compadre, quien le quitó arma y lo hirió de gravedad Las ironías de la vida: "Patitas negras" correteó a escopetazos a don Cornelio El drama pasional se desató en el fundo Las Urbinas, ubicado en el sector El Naranjal de la localidad de Malloco, en la comuna de Peñaflor. Informaciones reunidas por la cuadrilla policial de La Cuarta, incluidos don Mario y el Gustavo, apuntan a que allí trabajaba Cornelio Jeremías Orellana Vargas, de 31 años. El compadre mantenía una estrecha relación amorosa con una pendorcha identificada por Carabineros como Sandra T. M. El cuento es que por motivos laborales, el Cornelio tuvo que ponerle el hombro toda la noche del viernes, tras lo cual lo único que quería era llegar a palacio y hacerle cariñito a la Sandrita, quien era la razón de su vida y la mina que le quitaba el sueño. Lo triste de esta historia es que el pobre Cornelio no tenía idea que la Sandra es liviana de cascos y mientras él se rompía el lomo realizando las labores agrícolas, ella estaba déle que suene con su amante, que la policía identificó como Claudio Adasme, trabajador del mismo fundo. No se sabe hace cuánto tiempo la Sandra y el Claudio se andaban pegando murallazos a escondidas. La sangre casi llegó al río el sábado en la mañana, cuando el cachudo, tipo 8.30 horas, llegó a casa, más cansado que el camarógrafo de Kung-Fu, con la picota y la pala a la rastra, y vio que arriba de la cama estaba ella, la Sandra, y su compadre Claudio, ambos en pelotillehues, practicando la extraña pose sexual de la "pera de agua", una mezcla del baile del perrito y la postura de la "cascada seca". Al ver tamaña escenita, el Cornelio mandó a la misma cresta su larga amistad con el Claudio y corrió a buscar su escopeta para echarse ahí mismo al perico que le tenía la nuca como puré. En el intertanto, el patas negras se puso los calzoncillos para apretar cachete, pero en la puerta del dormitorio se encontró con el Cornelio. Ambos protagonizaron un forcejeo en medio del cual el ñato que zapateaba en fundo ajeno le arrebató la escopeta al despechado dueño de casa, tras lo cual le disparó una serie de perdigonazos. El afectado recibió los proyectiles en su rodilla derecha y las heridas fueron de tal gravedad que los carabineros de la tenencia de Malloco tuvieron que llevarlo de urgencia al Hospital de Peñaflor. Debido a las serias lesiones, el herido fue derivado a la Posta 3 de Santiago, donde hasta el cierre de esta edición se debatía entre la vida y la muerte. El autor de los disparos fue detenido y puesto a disposición del Juzgado de Letras de Peñaflower.
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