Carabineros del Servicio de Encargo y Búsqueda de Vehículos (SEVB) descubrieron ayer el taller mecánico donde una banda de ladrones de automóviles desarmaba los vehículos para venderlos por piezas o utilizaba partes de vehículos chocados, adquiridos en remates, para "blanquear" modelos similares sustraídos a sus dueños.
La cueva de Alí Babá se encontraba camuflada tras el portón de un espacioso local situado en calle Ignacio Echavarría 8735, en la comuna de La Cisterna.
En ese lugar, repleto de partes y piezas de flamantes bólidos, fueron detenidas dos personas, cuyos nombres se mantienen en reserva.
Según informó el jefe del SEBV, mayor Luis Henríquez Loyola, el personal a su cargo, luego de una primera ojeada al puzzle de motores, cajas de cambio, latas y otras osamentas mecánicas que se apiñan en el garage, logró armar el esqueleto de lo que en vida fue un moderno Suzuki Baleno, un poderoso Montero y un Hyundai Accent deportivo. Todos fueron robados entre enero y febrero del presente año y sólo con mirar el montón de chatarra cualquier entendido cacha que los polis tienen pega para rato, ya que no será fácil identificar al resto de los cuerpos.
El oficial a cargo de la diligencia dijo que la banda estaba operativa desde mediados del años pasado y que se logró recuperar en el garage documentación que podría servir para comprobar su participación en una serie de delitos anexos al robo.