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| 12 de Febrero de 2002 | |||
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Seguidores del Cacique balearon a chunchos al término de un oficio conmemorativo Barras bravas desenterraron el hacha de guerra a la salida de misa en Peñalolén
Ayer el ambiente olía a pólvora en algunas de las tiendas de las calles La Península, El Valle y La Concepción, donde bravos guerreros azules con sus caras ya pintadas para la batalla dijeron a La Cuarta que "cobarde ataque no quedar sin venganza, iremos por sus cabelleras", y alzando sobre sus cabezas el hacha de la guerra, juraron por el Gran Espíritu lavar la afrenta con sangre garrista. Este clima de violencia inminente tiene con los pelos de punta, y trabajando horas extraordinarias en patrullajes por la pradera, a los carabineros de Peñalolén, que para colmo están acusados de parciales por los chunchos.
Un año de tensa calmaLa precaria paz entre ambos bandos, mantenida a duras penas por un año, se hizo pedazos a las 20.00 horas del domingo, cuando unas cincuenta personas, en su mayor parte hinchas de la "U", abandonaban envueltos en los humos purificadores del incienso la capilla de Cristo Vencedor, donde se habían reunido para recordar el primer aniversario de la muerte de Francisco Silva Muñoz, de 23 años, el "Snar", un hincha azul asesinado por colocolinos el 10 de febrero del 2001.Ese día Silva fue sorprendido mientras dormía en su propia casa de calle Florencia con Venezuela por garristas de la banda de "La Grecia", encabezados por "El Pantruca", quienes luego de masacrarlo a hachazos, lo sepultaron dejando caer sobre su cuerpo agonizante un viejo ropero y enseguida huyeron aullando como coyotes. Siete de los ocho atacantes, todos menos el jefe de la pandilla, hoy están presos, y el domingo los familiares de su víctima y sus amigos se habían reunido junto al párroco Héctor Domínguez para recordarlo y rezar por el eterno descanso de su alma, que salta sobre el tablón en el paraíso azul de los chunchos, un enorme estadio propio donde jamás ha puesto sus pies un síndico de quiebras.
Vulgar emboscada"Cuando salió la gente, entre los cuales había mujeres, niños y ancianos, los colocolinos nos estaban esperando. Eran como veinte, armados de escopetas, cadenas y macanas, y apenas nos vieron comenzaron a disparar sin asco. Lo más extraño de todo es que en la esquina estaban apostados los carabineros y no hicieron nada para deternerlos", acusa Marcelo Ugarte Cornejo, a quien encontramos en el 29 Juzgado del Crimen, donde esperaba noticias sobre su hermano Jorge Humberto, detenido tras el incidente.El primero en caer bajo el fuego de los guerreros del arruinado Cacique fue Carlos Andrés Reveco Oyarzo, quien recibió una descarga que le comprometió el brazo y su mano derecha, por lo cual fue enviado al SAPU local y luego al Hospital del Salvador. Su madrastra, Verónica Silva, y su padre, Juan Reveco, ayer no se podían explicar por qué el joven se encontraba en calidad de detenido en la posta, cuando fue una inocente víctima del ataque. Al escucharse los primeros balazos, los chunchos, quienes sostienen que andaban con las manos limpias, porque nadie en Lo Hermida va a misa cargado, ordenaron el sálvense quien pueda y quedó la arrancadera. Posteriormente, Carabineros detuvo a todos los ocupantes de un furgón Suzuki, propiedad de Marcelo Ugarte, y los puso a disposición del tribunal. Estos resultaron ser Jorge Humberto, de 28 años, quien presenta lesiones leves producto de perdigones; Carlos Alexis Lesser Opazo, de 18; Alexis Marcelo Cid Monárdez , de 28 y Humberto Lorca Sepúlveda, de 14 años. Todos ellos son hinchas de la Universidad de Chile y, según sus familiares, miembros del grupo de buenos cristianos de la hinchada "Peñacul" que venían saliendo de misa cuando comenzaron los balazos. En la calle los policías encontraron abandonadas una escopeta Famae, una "cagafuego" artesanal calibre 12 envuelta en una camiseta del Colo Colo y un puñado de cartuchos.
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