|
|
| 12 de Febrero de 2002 | |||
|
|||
| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
|
La ventanita sentimental doc@lacuarta.cl
Sé que metí la pata hasta el fondo. Me casé muy rápido y ahora pienso que debería haber esperado un poco más, para conocerla mejor. Resulta que pololeamos cuatro meses y estábamos tan enamorados -ella es del verbo rica-, que nos casamos de un paraguazo. Ella era un poco celosa, pero eso a mi incluso me gustaba su resto. El problema comenzó cuando, después del matrimonio, sus celos se volvieron incontrolables. Me controla todo el día y más encima ya me ha hecho escenitas espantosas en la calle, algunos lugares públicos y hasta en mi oficina. Con decirle que mis compañeras de trabajo no me quieren ni mirar para evitarse problemas y yo no puedo ni llamar por teléfono a una amiga. Pa' más remate, ella le para los carros a cualquier mujer que me haya mirado más de dos segundos, como si yo fuera Brad Pitt, y me hace sentir muy ridículo. Cuando le mencioné la posibilidad de buscar ayuda siquiátrica o sicológica para arreglar esta situación que no me deja vivir en paz, ella no me pescó ni por si acaso. Y ahora, ¿quién podrá defenderme? PALOMO Don Palo:
Fíjese que algo me suena raro en todo esto. De acuerdo a su carta, su iñora está como para caminar por las paredes y, aunque conserva todas estas virtudes que a usted lo encandilaron, le dio por ser una versión femenina de Otelo. Algo me dice que usted es medio picado de la araña. ¿No será que apenas ve a una buena hembra pierde el sentido y la queda mirando con los ojos cuadrados? ¿No será de esos agudos que gozan mirando a otras mujeres justito cuando llevan a su esposa colgada del brazo? Si así es el cuento, basta con que usted cambie y no le siga echando la culpa a su mujer. Me tinca que está exagerando y no sería nada de raro que ligerito se cambien los papeles. Usted es tincado y lo mostró al casarse después de un pololeo relámpago. A lo mejor está con la maña viva y le anda buscando la quinta pata al gato (¿o la sexta?), lo que es altamente peligroso. Relájese, compadre, y deje pasar un tiempo antes de pensar en separarse. Y por supuesto, no esté dando motivo para que lo vigilen como a bandido mexicano. Si tiene una fiera en la casa, no ande de cacería en otros dormitorios, porque siempre quedan secuelas o rastros cuando uno se pega sus lances por fuera. O vuelve pasado a perfume, o trae olor a trago, o luce unas tremendas ojeras, y lo único que le pide a la patrona es que apague la luz para dormir roncando como locomotora. Eso no se hace. Un perico inteligente siempre guarda municiones y el último disparo lo hace en casa, aunque cueste y aunque transpire como caballo de tiro. Y no va más. DOCTOR CARIÑO |
|