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| 13 de Febrero de 2002 | |||
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Cabros mala leche se miraron feo y se juraron odio eterno apenas se bajaron de la cuna Un primo sacó cuchillo y el otro revólver para saldar viejo conflicto: ¿Quién ganó?
Nadie sabe cómo empezó el rencor que anidaba en los hígados de Cristián y José Llanquilef Guzmán, de 24 y 20 años, respectivamente, y de Alberto Garrido Guzmán, de 27; pero desde la noche del lunes cualquier interesado puede averiguar cómo terminó: con la muerte violenta de uno de los primos. Cuenta la gente que los cabros comenzaron a pelear desde chicos. Por un calugón Pelayo, un candy masticable o por la pelota. Por cualquiera cosa. Cuando ya estuvieron más grandecitos, en vez de formar yunta a la hora de integrar la pandilla del barrio, eligieron bandos opuestos, con lo cual siguieron distanciándose. Más adelante la cosa empeoró. Una de las partes se fue con la tribu del Cacique y la otra con los chunchos; los hermanos se volvieron petroleros y el Beto, chelero. No se entendían en nada.
Epílogo en familiaEl lunes a las 23.00 horas el trío llegó al final del camino.A esa hora los hermanos Llanquilef Guzmán caminaban por calle Siberia, en la comuna de Cerro Navia, reflexionando acerca de la vida, el amor y la muerte, cuando al llegar a la esquina de Volga, se encontraron cara a cara con el "querido" primo Alberto, quien, según la policía, de inmediato les buscó el odio, invitándolos a ponerse al día en el pago de las facturas atrasadas. Para hacer más interesante la propuesta, el Beto sacó un cuchillo y dirigió la primera estocada a la cara del José, con la intención de pifiarle el paño, pero apenas alcanzó a rasguñarlo. El atacante ya preparaba una segunda arremetida, esta vez al estómago desprotegido de su víctima, que tenía sus manos ocupadas cubriéndose la pequeña herida en la mejilla que le ocasionó el cuchillazo, cuando su hermano resolvió el viejo conflicto echando mano a un revólver calibre 22, que casualmente tenía en uno de sus bolsillos. Sin perder un segundo, Cristián apuntó el arma -encargada por robo según la policía- al corazón de su primo, y apretó el gatillo. El proyectil atravesó limpiamente el órgano del Beto y lo mató en el acto. Poco después los carabineros de la 45ª Comisaría detuvieron a los hermanos y dieron por terminado, judicialmente, el viejo conflicto entre los Llanquilef-Guzmán.
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