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| 15 de Febrero de 2002 | |||
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Más de 10 mil almas disfrutaron del grosso concierto Cristian Castro enamoró a la gallada que llegó al Nacional
¡Lo aaamo!, se escuchó por entre la multitud, mientras que en el escenario el cuate se movía de un lado a otro, junto a cuatro potables y esculturales bailarinas. Las chiquillas realizaron una sensual performance, que dejó a más de alguno con tiritones de pera y espasmos. ¡Hola Chile, hola Santiago!, anunció el ídolo mexicano, mientras que el velódromo del Estadio Nacional se estremecía por el griterío. "Quiero dedicar esta canción a los enamorados", dijo Castro, al momento que sus músicos empezaban a tocar uno de sus temas más romanticones.
Puro amol"Si tú me amaras se abriría el cielo, para darme amor eterno... Con toda el alma...", interpretaba un emocionado Cristian, que con un registro de voz impecable, tenía completamente hipnotizada a la cabrería.Incluso en los sectores altos del velódromo se podía ver a las parejas, quienes tomadas de la mano, disfrutaban de una velada cargada al romanticismo y a los sentimientos del cuore. Muchos gastaron hasta las últimas chauchas. La idea era celebrar -junto a la pierna suave- el "Día de los Enamorados". Y qué mejor que hacerlo escuchando la música de uno de los cantantes más representativos de la balada. De esta forma continuó el espectáculo. Tal como estaba pauteado, Cristian interpretó la mayoría de sus temas. "Amaneciendo en ti", "Solo", "Vuélveme a querer", "Mi vida sin tu amor", "Angel", "Volver a amar", entre otros. Los puntos más altos de la noche se dieron con los temas "Azul" y "Lloviendo estrellas", dos de las composiciones que forman parte de su último material discográfico.
La incondicional¡Lo vine a ver porque lo aaamo, es mi vida. Nunca creí que iba a estar tan cerca de él!, confesó con lágrimas en los ojos Claudia Rodríguez, quien llegó al Estadio cerca de las cuatro de la tarde. ¡Yo haría cualquier cosa si él me lo pidiera", aseguró otra chicuela, que miraba emocionada el espectáculo.Si hay algo que reconocerle a Cristián es que maneja muy bien al público. Cada tema tiene una intensidad diferente, un ritmo y fuerza que los hacen cobrar vida propia. Así por lo menos lo demostró anoche. Incluso hubo momentos en donde el audio le jugó una mala pasada, sin embargo esto no fue un obstáculo para que pudiera salir adelante. Incluso con el pasar de los minutos se fue relajando, hasta el grado de subir a una niñita para que cantaran juntos "Angel", una sentida balada que habla sobre los niños. Al final un show redondo, que dejó contentos a moros y cristianos, y que se convirtió en una buena antesala, para lo que será su presentación la próxima semana en el Festival de Viña del Mar.
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