Literalmente con la lengua afuera, los músculos acalambrados y los ojos más rojos que bandera rabanita terminó el locutor Luis Zamora con las 104 horas de transmisión, en forma absolutamente ininterrumpida, siempre a través de radio Cayumanqui de Quillón (Octava Región), que se mandó para promocionar su pueblo y echarse al pecho un cototudo récord Guinness.
Tras culminar la hazaña -que comenzó el martes a las 10 horas-, el entusiasta comunicador logró ponerle la ojota encima a Glen Jones, un gringo que no aguantó más de cien horas al aire.
Para darle transparencia a la historia, la Municipalidad de Quillón supervisó que todo esté en regla. A través de un libro de registros los visitantes estamparon su firma y aseguraron así que Zamora estaba con todas pilas "en el aire".
A eso de las 18 horas de ayer sábado, los estrechos estudios de la emisora sureña se repletaron. Los vecinos de la tranquila localidad no querían perderse detalle del final de la maratón comunicacional, que los sacó del olvido y el letargo.
El aplauso fue fuerte y espontáneo. Luis Zamora, casi afónico, sólo tuvo agradecimientos para todos los que permitieron cumplir la meta.
- ¿Cómo está el cuerpo?
- Uffff. Imagínate lo que es eso. Felizmente terminé bien, gracias a la constante preocupación de un médico que puso la muni.
- ¿Cuál fue su receta para lograr la meta?
- Las ganas y tener siempre muy claro el objetivo: hacer conocido a Quillón en todo el país y, porqué no decirlo, en todo el mundo.
- ¿Mucho café durante las noches?
- La verdad es que no tomé tanto café. Principalmente me cuidé con una dieta blanda, con mucho pollito cocido con aceite y sal... ¡ah! y con mucha agua mineral.
- ¿Cuánto durmió?
- Sólo 12 minutos cada 10 horas. Es lo único que se me permitía.
- ¿Hubo algún momento de flaqueza?
- Sí. Hubo un instante en que se me fue completamente la voz y no podía más. En esos momentos me llegó una taza de miel con limón y aceite y me mejoré. Ahora la garganta está un poco resentida, pero nada como para no seguir trabajando.
- ¿Qué programa hace habitualmente en la emisora?
- Yo hacía un programa bailable todos los viernes y sábados; pero se acabó. Me fui a Conce durante un tiempo y ahora volví. Le propuse la idea del Guinness al dueño de la radio y aceptó porque entiende que Quillón necesita una manito.
- ¿Tan olvidados están?
- Súper. Esta es una zona muy linda. Tenemos el cerro Cayumanqui, la laguna Avendaño y otros centros que perfectamente podrían ser explotados por los turistas nacionales y extranjeros... desgraciadamente no es así. Yo, con esta hazaña, estoy marketeando la zona.
- ¿Qué hará ahora?
- Descansar y dormir unos dos días, como mínimo.