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| 18 de Febrero de 2002 | |||
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Primeros tres puntos del torneo quedaron en el Monumental, para dicha de cerca de 20 mil indios El Colo se olvidó de la quiebra por un dulce momento: 4-1 venció a piratas
Para el Colo no se trató de un simple debut de campeonato. Como nunca en la historia, cuando entró en el ocaso del domingo a su reducto lo hizo con el peso de la mochila extra futbolística. Aquella que siembra dudas acerca de lo que puede pasar con la institución, en la medida que en marzo si los acreedores lo piden el club puede llegar a desaparecer. Pero hubo fuerza y concentración en los indios y a Coquimbo hicieron pagar los platos rotos, ya que merced a una boleta de 4 a 1 brindaron la primera alegría a la fanaticada popular, que escuchó el llamado de sus astros y concurrió en cerca de 20 mil almas al Monumental. En el rodar de la pelotita, como se preveía fue sufrido el trámite para los locales. Con un contingente lleno de muchos juveniles, el cuadro del "Káiser" a largos pasajes padeció de nervios e imprecisiones, que bien pudieron acabar en una amarga tarde. Ni siquiera porque los guarismos los inauguró Sebastián González, a través de lanzamiento penal, la jornada fue tranquila para los albos. Al frente, el conjunto "pirata" nunca traicionó su búsqueda del arco de Lobos y su accionar dio frutos a los 10 del complemento, cuando "Lazlo" Zambrano enmudeció a la ruca al decretar la paridad. Sin embargo, la buena estrella estuvo del lado del Cacique. Esto, porque cuando las fuerzas estaban parejas e, incluso, no habría extrañado que los pupilos del "Negro" Sulantay se hubieran puesto arriba en el score, otra vez asomó el "Chamagol", esta vez al más puro estilo del "Chino" Caszely, para alumbrar el túnel y cimentar el camino del triunfo. Recién ahí Coquimbo soltó las riendas y el Cacique agarró la manija. Así fue, entonces, como Zúñiga (m. 68) conectó una impresionante media volea para establecer el 3 a 1 momentáneo y luego Espina, otra vez mediante pena máxima, terminó de abrochar el duelo, con el 4 a 1 que acabó por ser la lápida para los visitantes. Para la anécdota quedará que Coquimbo pudo haber hecho más, a no ser por la buena estrella que acompañó a Colo Colo y que por esta vez le hizo reencontrarse con la dicha, que sólo dan los triunfos en la cancha.
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