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| 19 de Febrero de 2002 | |||
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Se acriminan hasta por una luca con tal de comprar un monito: Pasajeros tampoco se salvan Angustiados tienen para la patá y el combo a choferes de San Bernardo
El ataque que sufrió el domingo pasado el monumental chofer de 120 kilos de peso, Omar Alegría, no sólo abrió la vieja polémica acerca de la falta de presencia policial en la poblas donde la pasta base se vende como pan caliente, sino que también reveló que a los comanches, en su mayoría cabros de no más de 17 años, les importa cada vez menos el botín alcanzado. "Cuando pasamos por la villa venimos recién saliendo del terminal con apenas dos o tres lucas, pero eso es lo que buscan: Plata para comprarse un par de monos", explica Víctor Peñaloza, chofer de la misma línea. Según los micreros, los asaltos no tienen horario aunque se hacen más frecuentes en la mañana, puesto que los pasturrientos a esa hora andan con la media caña y necesitan plata para subirse de nuevo a la pelota. En la Villa Cordillera, el punto más brígido es Condell con Los Morros, donde los angustiados se esconden tras los paraderos o se camuflan entre la gente que a esa hora toman las micros para llegar a sus trabajos. "Más del 80 por ciento de los choferes ha sido asaltado y hasta tres veces en el día. Lo que pasa que estos gallos se aprovechan cuando uno les para a los pasajeros para subirse y ponerte la quisca en el cuello o la pistola", dice sin temor don Cristián. "Si no le pasamos las lucas asaltan a los pasajeros. Además que estos tipos no vigilan más que los inspectores, así que tampoco podemos tirarnos a choros", agrega Peñaloza. El presidente de la Asociación de Empresarios del Transporte de Pasajeros, Edgardo Rivera, piensa que la única solución para evitar este tipo de hechos sería la implementación de casetas de seguridad con personal de Carabineros. "Eso ya se aplicó en la villa, pero los carabineros estuvieron tres semanas y después se fueron. Al día siguiente continuaron los asaltos y mucho más violentos. Imagínese que para robarte las míseras lucas te asaltan como pistolas automáticas. Estamos perdidos...", insiste ya con indiferencia Cristián Julio.
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