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| 28 de Febrero de 2002 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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La ventanita sentimental doc@lacuarta.cl
Paso a contarle mi historia. Sucede que soy una joven de 22 añitos y conocí a un muchacho de 26. Nos conocimos vía chat, comenzamos a hablar y luego nos conocimos, salimos una vez como amigos, nada más, y la segunda vez que nos vimos... olvídese, pasó de todo, y después siguió pasando de todo. Con el tiempo, este chiquillo se fue metiendo en mi corazoncito y ahora no me lo puedo sacar. Él demostró ser una persona muy confiable, cariñoso y buen hombre, pero sucede que se fue de vacaciones y al principio seguía todo igual, pero a medida que fueron pasando los días, lo noté distinto conmigo, así es que decidí no llamarlo más y él tampoco lo hizo. Llegó hace unos días y, al parecer, no pasa nada más conmigo. Aunque él no me ha dicho nada, yo sospecho que él ya no quiere seguir conmigo. Mi consulta es: ¿Qué hago? Es el hombre que yo siempre quise tener a mi lado. ¿Debería jugármela por este muchacho o debo esperar a ver que pasa o más bien no hacer nada? Le comento, además, que no teníamos un compromiso formal. Enamorada Mija:
Palabra, me engrifo cuando recibo una consulta femenina para contarme una desventura pasional, que se inició en el chat, convertido en el gran cabrón de nuestros tiempos. La verdad es que la inmensa mayoría de las mujeres entra a la red para atrapar un pez espada y generalmente lo consiguen... claro que después queda la llantería cuando el pez guarda la espada y se echa el pollo con la cara llena de risa. Usted reconoce que se juntaron para conocerse con el galán cibernético y de ahí para adelante todo fue darle duro al cacheteo y de esta manera él se fue metiendo en su corazón. Yo diría que se metió en otra parte y cuando pasó la novedad, optó por bajarle la cortina. Estoy aburrido de advertirles a nuestras adorables enemigas que no pueden rendir la plaza a la primera de cambio. Eso de entregar el monito en el primer, segundo o tercer encuentro generalmente es fatal para la continuidad del romance. El hombre, impajaritablemente, piensa mal de una mujer así. Considera que es papaya, que es como La Polar, llegar y llevar, y que está acostumbrada a que la lleven a la pallasa, sin pasar antes por el cine o un restorán. Ahora no sabe qué hacer. Es posible que si lo busca, él aparezca, pero será sólo para darle un par de repasadas. Ya no podrá cambiar la impresión que tiene de Ud. DR. CARIÑO |
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