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| 02 de Marzo de 2002 | |||
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Jugaba con amigos tirando fierros a los cables de alta tensión en el sector Las Perdices Al borde de la muerte cabrito que recibió descarga de 110 mil voltios
El director del hospital, Isidoro Horvitz, informó que el diagnóstico de Leandro no es de los mejores, ya que no sólo tiene daño en el 75 por ciento de su piel, sino que también en sus músculos, lo que puede comprometer más tarde sus riñones y el corazón. "Las posibilidades de vida son bajas. Se ha hecho lo posible. Le estamos proporcionando un tratamiento que consiste en implantación de injertos de piel artificial, inyección de hormonas del crecimiento y ventilación mecánica", indicó el facultativo.
Peñalolén quedó sin luzLeandro y sus amigos llevaban un buen rato jugando bajo las torres de alta tensión de Las Perdices, la única "área verde" con que cuentan, si pueden recibir ese nombre unos pequeños rectángulos de pasto mal cuidado rodeados de escombros.Siempre habían recibido recomendaciones sobre el peligro que representaba el tendido eléctrico, pero las olvidaron cuando comenzaron a tirar fierros para sacarle chispas a los cables. "Al Leandro se le ocurrió unir unos fierros que encontramos para tratar de alcanzar los cables. Entre todos los unimos, pero el Lea trató de levantarlos. Como era muy pesado, nos pidió ayuda y lo levantamos entre todos, pero todavía no alcanzaba", recuerda con arrepentimiento su amigo Walter Seguel, quien también resultó herido, pero sólo en su pie izquierdo. Leandro unió un último fierro y volvió a pedir ayuda al grupo, pero todos ya se habían arrepentido de la idea. "ˇNo lo hagas!, le gritábamos, pero igual levantó el armatoste. Hubo una explosión como un trueno que me botó al suelo. Sentí como un calambre en todo el cuerpo y quedé viendo todo negro. Cuando me paré, vi al Lea que se estaba quemando", narró otro testigo, Cristóbal Reyes, de 12 años. "Se cayó en mi pie y por eso yo también me quemé. Estaba gritando, consciente, y se revolcaba en el suelo", agregó Walter Seguel. El cortocircuito dejó sin luz a casi toda la comuna, y el ruido de la explosión alertó a la madre del pequeño, quien se encontraba a una cuadra del lugar del accidente. "Salimos a ver qué había pasado y vimos al niño tirado. Cuando vio a mi hermana le empezó a hablar. 'Mamita, perdóname, no quiero irme', decía el Leandro", contó su tía, Anita Rivero. De inmediato, vecinos lo llevaron en camioneta al SAMU del barrio, desde donde fue derivado de urgencia al Hospital Roberto del Río. Respondiendo a las acusaciones de vecinos cercanos a las torres que responsabilizan de éste y otros dos accidentes a Chilectra, por la supuesta poca altura de los cables, la empresa verseó que un tendido eléctrico de 110 mil voltios puede estar a siete metros del suelo, tal como los cables de Peñalolén.
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