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| 03 de Marzo de 2002 | |||
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Desde todas partes del terruño aterrizan en la Escuela de Formación Policial dispuestos a jugarse el pellejo Jóvenes buscan su destino correteando patos malos
Cuando llegó a la Escuela de Formación Policial de Carabineros "Alguacil Mayor Juan Gómez de Almagro", no tenía idea quién era el sujeto de nombre tan rimbombante. El busto de bronce que está en los jardines principales de la escuela, le entregó información inconfundible. Por el caracho anguloso y los bigotes estirados en punta, no podía ser otro que un español de los tiempos de la Conquista. "¡Bingo!", se dijo a sí misma. El pretérito caballero del 1.500 era el prócer de la escuela, el primer civil en cumplir una función policial en Ciudad Gótica y que fue nombrado por el mismísimo Pedro de Valdivia. Pasar de la vida civil al mundo policial es quizás la etapa más difícil en la formación de un guardián de la ley. Por ello es que en el año y medio que deben estar los aspirantes a carabineros en situación de internado, el primer mes está dedicado a la adaptación al medio, la formación de hábitos y la disciplina. "Bajones no he tenido nunca, pero levantarme a las 5:30 de la mañana, cuando yo tenía la costumbre de hacerlo varias horas más tarde, es una cosa re complicada, no te querís levantar en la mañana y después te cuesta un mundo dormirte a las 21:30. Pero una se acostumbra", cuenta Clarita, que está a sólo dos meses de egresar de carabinera y salir a patrullar las calles.
Codo a codo con fiscalDurante los 15 meses de instrucción, ella y los demás cabros de su edad deben aprobar los cursos de Introducción al Derecho, Atención a Público, Desarrollo Personal y Social, Técnicas de Expresión Oral y Escrita, Educación Cívica, Tránsito, Historia Institucional, Primeros Auxilios, Reglamento Interno, Etica, Defensa Personal y Aplicación de la Ley."Ahora estamos en otra, los funcionarios reciben una formación mucho más integral con un claro tinte humanista", explica el capitán Ricardo Yáñez Rebeco, comandante de escuadrón. Al alumno Pablo Mena, de Maipú, lo que realmente lo alucina es el trabajo del Laboratorio de Criminalística (Labocar). "Eso de estudiar el sitio del suceso y sacar conclusiones me fascina", confiesa el estudiante, que harto empeño le ha puesto al oír las charlas del coronel Jaime López Abarca, profesor de Derecho durante 12 años y experto en la Reforma Procesal Penal. "Tenemos que hacer compatible la función policial con el trabajo del fiscal. Uno de los puntos que se rescata insistentemente es la protección del sitio del suceso, conservar las evidencias", dice el profe, mientras imagina a sus estudiantes en el futuro Juicio Oral, donde se verán obligados a ser lo más elocuentes que puedan, para defender los méritos de prueba obtenidos en la pericia policial ordenada por el fiscal de turno. "Además de enseñarles a reconocer figuras nuevas, como el Juez de Garantías, que velará por el desarrollo normal de un proceso judicial cualquiera, les reforzamos la expresión oral. ¡Hay que sacarles el miedo a enfrentarse a un público culto!", insistió el coronel.
Jugando al muertitoLas clases teóricas por sí solas no sirven si no se complementan con ejemplos técnicos prácticos. Así, entonces, los alumnos después del mediodía dejan las salas de clases y se vuelcan a la ciudadela, una maqueta tamaño natural de un villorrio.Eduardo Martínez Santibáñez, oriundo de Melipilla y quien estudió unos meses para asistente contable, se define como caperuzo para el ramo de Aplicación de la Ley, sobre todo cuando se trata de reconocer los tipos de faltas y delitos. Su aspiración es ser parte de la 30ª Comisaría de Radiopatrullas de Carabineros, donde debe saber al pie de la letra la Ley de Tránsito. En ese campo, vienen como anillo al dedo los simulacros de accidentes que realiza periódicamente el suboficial González a grupos de aspirantes recién llegados. "Estamos viendo un atropello con resultado de muerte inmediata. Ahí está el auto que no respetó una luz roja y el cuerpo tendido en el piso. El carabinero debe primero buscar la identidad, fijar el cuerpo, aislar el sitio del suceso y reunir a los testigos", explica el suboficial instructor, mientras el que se hace pasar por muerto lleva sus buenos minutos achicharrándose de calor, tapado con una lona verde.
Pacomios gentilesCuando el general director de Carabineros, Alberto Cienfuegos, dijo que pediría más profesionalismo a sus uniformados, los comandantes de escuadrón de la Escuela de Formación Policial de Cerrillos se tomaron sus palabras muy en serio. "Parafraseando a mi general, además de formar policías, tenemos el deber superior de formar buenas personas, amables, profesionales y serviciales, no serviles", verseó de memoria pero comprometido el capitán Yáñez Rebeco.Entonces, con esta nueva orientación, ya no debería ser un recurso de mofa la antigua rutina cómica de caricaturizar al carabinero diciendo: "¡Alto ahí,... decumento!". Ahora, más bien, deberían decir: "Buenas tardes, señor, me permite su licencia...". De esa onda.
Clases los dejan como bala y ni Robocop les hace el pesoRamón Trangulado llegó desde Purén, en la Décima Región, y es el mateíto del curso. Sacándose casi puros sietes, es el estudiante más antiguayo de su promoción, con un promedio 6.9, que lo hace merecedor del grado de brigadier mayor. "Tengo mayores responsabilidades además de apoyar en los estudios a mis compañeros, pero también tengo ventajas como la posibilidad de entrar a la Escuela de Suboficiales", dice el aspirante, que tiene una rayita metálica más que sus compañeros en el hombro derecho.Este alumno ingresó a la escuela después de pasar la prueba de selección que generalmente deja fuera a tres de cuatro jóvenes que postulan. "En el proceso de selección quedan los que pasaron exitosamente los pre-requisitos, el examen sicológico y la investigación familiar", dice el capitán Raúl Aburto, comandante del Grupo Tres, a cargo del proceso de selección. Este grupo es un departamento autónomo que no depende de la Escuela de Formación Policial, sino que ofrece el servicio externo de selección de postulantes. Luego que han finalizado la pega, el departamento de selección se desentiende de los aspirantes. El caso de Trangulado es especial, ya que, según dice el capitán Aburto, los postulantes de regiones generalmente entran a alguno de los nueve grupos regionales de formación policial. "Tienen el mismo régimen que la escuela central, además de los mismos ramos. Si un postulante es de algún punto del sur, se intenta que ingrese al grupo que esté más cerca de su casa", versea Aburto. Existen grupos de formación policial en Arica, Antofa, Escuela de Fronteras Ovalle, Los Andes, Viña, Conce, Temuco, Valdivia, Puerto Montt y Ancud.
Computación policialEn sala de computación de la escuela no hay Windows, Linux y mucho menos Mac 0.S. Los aspirantes a carabineros concentran sus conocimientos informáticos en el Aupol, o Automatización Policial, programa único de control de antecedentes que se encuentra conectado en red en todas las unidades policiales del país.El profe de computín Jorge Rodríguez parte su clase entregando una copia auténtica de un denuncia por violencia intrafamiliar. Se trata de un hombre adulto golpeador de quien deben verificar su identidad y si posee antecedentes, para lo cual ingresan con clave al kardex de detenidos. "Este sistema está en todas las comisarías y en los vehículos de radiopatrullas. A los alumnos se les enseña a operar el programa con todos los casos posibles. En manejar bien esta tecnología radica la rapidez y el éxito del procedimiento", explica el maestro.
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