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| 04 de Marzo de 2002 | |||
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Cecilia, Peter Rock y Lily Fuentes, entre otros, actuaron ante 12 mil almas La Nueva Ola estremeció el Santa Laura
El escenario esta vez fue el Santa Laura. Motivos para que la jornada fuera un completo éxito había de sobra. El principal, sin embargo, era la presencia de casi la totalidad de las figuras emblemáticas del movimiento musical de los sesenta. No era la primera vez que se juntaba en pleno la Nueva Ola. Y el productor general de la movida, Pepe Ureta, lo tenía más que claro. No obstante, el gran plus de la jornada era Cecilia, la reina, la automarginada intérprete que se hasta ese minuto no había aceptado actuar con sus colegas, y que ahora prometía éxitos y delirios a los que sólo una soberana puede aspirar.
Patos asadosA eso de las 18 horas del sábado, en enclave deportivo español albergaba a casi 12 mil almas. El escenario fue ubicado en la misma posición de la tribuna oficial (de poniente a oriente) lo que provocó que el público de galera quedara frente al sol, con una temperatura superior a los 20 grados, y con la efervescencia de un espectáculo de rock.Los animadores del brillo fueron dos conocidos hombres de radio, Juan Carlos Gil y Manuel Enrique Thompson. Ambos, vestidos impecablemente de cuello y corbata -como era la costumbre durante las gloriosas giras de la Nueva Ola- se enfrentaron a un público caluroso, compuesto principalmente por maduronas féminas, que los piropeó en forma reiterativa. Tras una obertura de rock and roll, llegó el rey, Luis Dimas. Una vez más el intérprete hizo gala de su tremenda capacidad coreográfica y se movió como coctelera, mientras sus venas se marcaban profusamente sobre su frente y el sudor lo dejaba empapado. Concursos de baile hubo durante toda la jornada. El primero fue de twist, con la voz del robusto rey. La jornada siguió con Lily Fuentes y su "Oro viejo". Exito total. Aplausos y una ovación generalizada. Emocionada se despidió de sus fanáticos, argumentando que el show estaba compuesto por muchos más artistas. Fernando Montes hizo lo propio. El artista se vistió para la ocasión -traje beige y camisa de color rojo furioso- y se echó al bolsillo a las ex lolas. El turno fue entonces para Lucho Zapata y el frenético ritmo del rock and roll. Un nuevo concurso de baile y la fiesta fue total. Nadie faltó a la cita. Tras el rock del no vidente artista, llegaron Carmen Maureira, Larry Wilson, Marisa, Danny Chilean y los hermanos Zabaleta. Todos, en su estilo, con desbordante éxito. La encargada de presentar a Peter Rock fue su antecesora en la parrilla artística de la noche, Luz Eliana. Ella dejó en claro que su capacidad vocal está impeque y actuó lo justo y necesario ante una masa eufórica, que lo único que quería era bailar y bailar. Y así fue. Peter hizo lo suyo y se olvidó de las décadas que lleva en el cuerpo para desarrollar un espectáculo esencialmente rítmico. Buddy Richard entró a escena como un triunfador. Ciertamente lo es después de actuar en el Festival de Viña del Mar y echarse al bolsillo al "monstruo". Para darle más brillo invitó a su amigo Alvaro Henríquez, ex líder de Los Tres y actual figura de Los Petinellis. El broche de oro, a eso de la medianoche, fue con Cecilia. La soberana logró un coro de más de 15 mil gargantas y se emocionó casi hasta las lágrimas cuando fue aplaudida del pie. Televisión Nacional grabó íntegramente el espectáculo del Santa Laura para transmitir un especial el próximo jueves, en horario estelar, que dará a conocer los motivos del éxito de un movimiento que se niega a morir, pese a la invasión foránea y la fragilidad de la memoria de los chilenos.
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