Armados de un rosario y encumbrando puras plegarias para que el Pulento evite que les vaya a llegar un balazo loco, los astros de Universidad Católica agarrarán el pajarraco metálico mañana rumbo a Colombia, para el jueves enfrentar al Once Caldas por el lote 8 de la Copa Libertadores.
Hasta última hora los paltones aguardaron que la Confederación Sudamericana de Fútbol oyese sus ruegos y cambiara (o suspendiera) el lugar del cotejo, pues "seguimos creyendo que la situación política en Colombia no da garantías para el encuentro", se quejó Andrés Tupper, presi ejecutivo de la UC. Sin embargo, la Conmebol hizo oídos sordos y el partido va contra viento y marea.
Ante esto, el técnico Juvenal Olmos optó por afirmarse los churrines y, como todo el machote que es, expuso que "quien no quiera ir a Colombia no irá. Pero yo tengo un grupo de hombres que están decididos a sacar el partido adelante".
Tras la arenga del "Pinturita", los astros cruzados también sintonizaron con la onda valerosa, ya que "si en Colombia dieron las garantías de seguridad yo confío en que así será y viajaré relajado, como creo que lo harán todos mis compañeros", señaló Arturo Norambuena.
De esta manera, Católica volará mañana, a través de un charter, para recalar en Pereira y de ahí pegarse el pique en bus para recorrer los 50 kilómetros que distan hasta Manizales, ciudad enclavada en medio del eje cafetero y en donde dicen que la jaiba pica pesado.