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| 06 de Marzo de 2002 | |||
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Encerró a dos nietos de 3 y 10 años en una pieza, mientras se acriminaba en otro dormitorio Suboficial en retiro de la Fuerza Aérea mató a su esposa de un balazo y se quitó la vida El sangriento episodio ocurrió pasado el mediodía de ayer en el dormitorio de una vivienda situada en el sector rural de Monte Grande, en la comuna de Villa Alegre. Allí vivían Fernando López Valenzuela, de 62 años; su esposa, Lucía Iglesias Bustos, de 57, una hija y dos nietos de 10 y 3 años. Los niños, según fuentes ligadas al caso, fueron conminados por su abuelo a encerrarse en uno de los dormitorios, donde los dejó sentados y viendo televisión. Al mayor de los pequeños le llamó la atención la actitud del hombre, quien además les pasó un teléfono. El suboficial mayor (R) se trasladó luego a su pieza, donde se encerró junto a su señora y también encendió el televisor, con el volumen al máximo. Cuando se dirigió a la pieza matrimonial para averiguar por qué el tata tenía el volumen de la tele tan alto, el mayor de los niños sintió dos balazos, por lo que corrió y se encontró con la trágica escena. Su abuela estaba tendida en el suelo, junto a la cama, mientras que el nono se hallaba sobre el colchón, con un revólver calibre 38 milímetros en su mano derecha. Ambos tenían una herida de bala en la cabeza. Sin saber con certeza lo que había pasado, el niño llamó por teléfono a su madre, Evelyn López Iglesias, y le dijo que "los abuelitos están enfermos". La mujer se encontraba trabajando en Talca, por lo que demoró aproximadamente una hora en llegar a casa y darse cuenta que sus padres estaban muertos. Evelyn dio aviso a los policías de Villa Alegre y éstos al fiscal de San Javier, Juan Pablo Kinatz, quien se encuentra investigando las causas que desataron la tragedia. De acuerdo a la versión entregada por el fiscal, aparentemente se trataría de un parricidio con posterior suicidio, aunque no descartó la acción de terceras personas en el doble crimen. Guillermo Zúñiga, un amigo de la familia y ex suboficial de la FACH, comentó que "el negro López, como le decíamos a mi amigo, era un hombre tranquilo que le gustaba mucho vivir en el campo. Sin embargo, en el último tiempo me había comentado que quería irse a Santiago para operarse de los riñones". Según el mismo relato, la enfermedad renal tenía muy deprimido al ex suboficial, razón por la que no quiso seguir construyendo el segundo piso de su casa, donde vivía con la familia. Consultado sobre las causas que habrían llevado a su ex compañero de filas a matar a su esposa y suicidarse, Zúñiga desechó que el fallecido estuviese involucrado en casos de violación a los derechos humanos. Insistió en que el mayor problema que aquejaba al hombre era su enfermedad a los riñones. Agregó que las víctimas "formaban un matrimonio tranquilo, que no tenía problemas económicos y llevaba una vida muy apacible".
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