Con calzoncillos largos, bufanda, gorrito chilote y mitones tejidos por la abueli se encuentra Marco Antonio Villaseca en Moscú, donde entrena junto al Spartak de la capital rosuski a la espera de que salte la liebre y le hagan contrato.
En estricto rigor, el volante de las patulecas con sangre se encuentra a prueba en los gélidos parajes moscovitas y en 8 días más le dirán la firme, ya que según él mismo relató, en parloteo exclusivo con los ágiles de Radio Cooperativa, "estos gallos todavía no creen que al compadre que vieron jugando en unos videos es este pechito, pueh".
Tras mostrar sus dotes, Villaseca regresará al calor de Chilito, "na' que ver con esta cuestión que está llena de pura nieve", y en suelo patrio aguardará el momento y el lugar para estampar la millonaria.
Hasta ahora el gran problema del ex jugador albo es el idioma. Lo único que sabe pedir es "vodka" y a todas las minas que ve en la calle les dice "vengoski mi Annita Kournikova", ya que el resto de las palabras se las traduce un compadre contratado por el Spartak mientras dure su estadía.