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El buche se llama Roberto
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- ¡Aló, caballero! Usted dijo la verdad, pero se equivocó en el nombre.
- Debe haber sido el Draculín. ¿De qué se trata?
- Del reclamo de la vecina que fue al balneario El Trapiche, de Peñaflor, donde el fresco de un restorán cobra por usar las bancas y mesas de la municipalidad, incluso hasta por sentarse en el pasto, ¿se acuerda?
- Ah, sí. ¿El Luchito?
- Ahí está la pifia, pos, señor periodista. Se llama Roberto y es mentira que sea amigo del alcalde Manuel Fuentes y que le haya dado permiso. Siempre los ha pasado a llevar. Yo soy Fresia y una vez me echó porque no le aguanté la sinvergüenzura.
- Ya van 2-0 contra el Roberto y sería bueno que el edil le chante la moto.
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Estos sí que son patudos
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- ¿"La Cuarta", la que ayuda a los detectives?
- ¿A luchar por la justicia?
- Y también a prevenir a los vecinos de Providencia por unos falsos policías. Le llamo desde la Brigada de Investigación Criminal de esa comuna para advertir sobre un delito en progreso.
- ¿Cómo es el asunto?
- Resulta que en Provi hay unos sujetos que andan haciéndose pasar por nuestros efectivos en una pesquisa por dinero falso.
- Aaaaah...
- El modus operandi es el siguiente. Piden billetes de cinco y diez mil pesos, los meten en un sobre que sellan delante de la gente y en un dos por tres les devuelven a los incautos otros envoltorios con puros papeles, con la chiva de que volverán más tarde a buscarlos.
- Chuuu... ¿Y nadie se da cuenta?
- Lamentablemente, no. Recordamos a los vecinos que en cualquier procedimiento policial los detectives deben exhibir claramente sus placas y la respectiva orden judicial. Eso sería, hasta luego.
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Para financiar la maternidad
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- ¿"La Cuarta", la que defiende a los noctámbulos?
- ¿No puede dormir?
- Espérese, compadre. Resulta que el martes en la noche me estacioné en Isidora Goyenechea, a metros del pub "Playback", y apenas me bajé del carro, posom, se me acercó una mujer embarazada y me gritó a boca de jarro: "¡Es una luca!".
- ¿Era la dueña de la calle?
- Eso le dije, que me parecía un abuso y que le pagaría lo que yo consideraba justo y no lo que ella pedía. ¿Sabe lo que me dijo? Que cobraba más para financiar el parto, calcule.
- Chuta, también es cierto.
- ¡Ya, pero parece que iba a tener la guagua en una de las clínicas pirulas del barrio alto, porque tenía el lugar lleno de autos y el banano que le reventaba de plata. Igual le solté los mil pesos.
- Entonces, que por lo menos le ponga su nombre a la guagua.
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Arriendo para mamita, plis
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- Permiso, caballero... Snif, snif...
- Tranquilita. ¿Qué le pasó?
- Que se murió el dueño de donde arrendaba, en Franklin con Padre Orellana, y ahora los familiares se pelean la casa y me hacen la vida imposible para que me vaya con mis dos hijos. ¡Y no tengo dónde, caballero! ¡¿Qué voy a hacer?!
- Calmadita. ¿Cuánto pagaba?
- Cincuenta mil pesos, pero más me gustaría vivir cuidando una empresa o algo así, porque estoy en tratamiento por una grave enfermedad y en este momento no puedo trabajar. Si alguien puede ayudarme, por favor que me avise al 551-40-54. Gracias.
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