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| 12 de Marzo de 2002 | |||
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Defensa insistirá con indemnización ahora que gringos cachan el mote Al Pentágono llegó el caso de profe atropellada por marine
Desde esa fecha, la maestra, que antes del accidente gozaba de buena salud y prestigio académico, ha debido enfrentar ene mentiras diplomáticas e intentos de dilación que lo único que buscan, según su abogado Alvaro Pérez, es cansarla para que desista de su querella. Pese a que han pasado dos años desde que recibiera un manso pencazo en la cabeza -que la mantiene hasta hoy marcando ocupado- de parte del marine Jess Galem Camp, quien conducía una camioneta diplomática, su abogado llevó este caso hasta el mismo Pentágono, donde, si nada fracasa, podría por fin hacerse justicia. "El hit & run (golpea y huye) es considerado un delito grave en Estados Unidos pues se entiende al vehículo motorizado como una extensión de un arma criminal del conductor y a sus ocupantes como encubridores. Pero más estricto todavía es el Código Militar de ese país, que considera una penalización de 5 a 15 años de cárcel si el autor del crimen es un militar acreditado en misión diplomática", dijo Pérez, capo de Unaco, organismo dedicado a defender los intereses de las personas contra compañías aseguradoras algo frescas. La indemnización reclamada por la familia Cifuentes alcanza una suma cercana a los 5 millones de dólares. "El monto puede resultar algo excesivo, pero en Estados Unidos es justo e incluso poco. Estamos cobrando daño emergente, que incluye consecuencias neurológicas y siquiátricas; lucro cesante, que se entiende como todo lo que ha dejado de percibir la víctima después del chancacazo; y daños morales, como la pérdida de su capacidad social", explicó Pérez. Actualmente el abogado mantiene comunicación con Washington, que a través de la Comisión de Asuntos Extranjeros y de su jefacho, el capitán Daniel Fields, ofreció pagar 100 mil dólares en un primer momento y luego buscar las autorizaciones de la Marina yanqui para cancelar el resto. Aunque si bien la palabra del capitán gringo no se puede poner en duda de buenas a primeras, Alejandra no descarta que otra vez se rían de ella y que le mientan, como lo hizo repetidamente la embajada en Chile, que le negó todo apoyo e incluso ha tenido conductas intimidatorias contra su abogado. "En febrero de este año, cuando estaba en conversaciones con la gente de Washington, el mismo vehículo diplomático que atropelló a Alejandra me siguió durante todo el día en una clara maniobra para que nos olvidemos del tema", indicó el profesional.
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