Sergio Urrutia fue un hombre bueno, humilde y sencillo. Así por lo menos lo recuerdan sus familiares, colegas y amigos, quienes llegaron ayer hasta el Cementerio Metropolitano para brindarle el último adiós.
Durante su carrera como actor siempre se destacó por su carisma y su capacidad de hacer fáciles hasta las cosas más complicadas. Esa fue una de sus principales características, plantearon sus cercanos.
En materia laboral se lució en un gran número de obras de teatro y teleseries nacionales. Pero fue con el recordado Arturo Moya Grau, con quien se dio a conocer hace ya varias décadas. "Arturo siempre ideaba personajes simples y que se reían de los problemas. Un día conoció a Sergio y se dio cuenta de que existía alguien idéntico a sus personajes, un hombre bonachón, que tenía un aura tremenda. Desde ese minuto el "Perrito", fue su compañero inseparable", comentó uno de sus colegas.
En la misma, otro de sus compañeros de escena, Jaime Vadell, aseguró emocionado al diario pop que "es una pérdida irreparable. Él entregó mucho a la actuación. Fue un artista completo. Lo echaré mucho de menos". Por su parte, el actor y folclorista Jorge Yáñez dijo con lágrimas en los ojos que "de verdad es una gran pérdida. Era un tremendo ser humano. El Perro jamás le ladró ni gruñó a nadie. Nunca ostentó de su talento. Pero como dice la gente, la delantera no más nos lleva, la vida se va volando y todos sabemos que algún día partiremos, sin saber ni cómo ni cuando".
Mientras se realizaba el funeral de Sergio Urrutia, se entregó la noticia del deceso de otro personaje ligado a las tablas, Raúl Sotoconil, quien falleció la madrugada del martes, luego de padecer una prolongada enfermedad. Sus restos mortales son velados en la Casa del Arte de Michoacán (Linch Norte 164), La Reina.