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| 14 de Marzo de 2002 | |||
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Su negocio se fue a las pailas, vive de allegado en Santiago y diabetes lo tiene malito Chilote que perdió pene por condoro médico todavía no ve indemnización
En junio de 1998, don Manuel acudió a la consulta particular del doctor Alejandro López, ubicada en Castro, aquejado de una fuerte dolencia en la parte superior del muñeco. Después de varias conversaciones y de una biopsia, el galeno decidió cortar por lo sano y operarlo para sacarle una pequeña dureza responsable del dolor. "En aquella oportunidad el doctor le señaló a mi esposo que la operación era sencilla e incluso ambulatoria. Dijo que se recuperaría en dos días y que volvería a tener su vida de manera normal, incluidas relaciones sexuales", cuenta Bernarda Lillo, pilar fundamental en la recuperación sicológica de don Manuel. La intervención, tal como lo expuso el doctor, fue rápida y al parecer sin mayores complicaciones. Los problemas, sin embargo, no se demoraron en aparecer. En los días postoperatorios, la familia de don Manuel se percató de que algo andaba mal, ya que su órgano sexual expedía una fuerte olor a descomposición y una inflamación extrema. "Le pedimos al doctor que lo enviará a un urólogo, pero él se negó, hasta que por fin pudimos internarlo tras varios días de gestiones pérdidas en el Hospital de Puerto Montt", recuerda doña Bernarda. Cuando finalmente entró a pabellón, los médicos concluyeron que lo único que se podía hacer era amputarle a su viejo compañero de armas. "Si no fuera por mi esposa y mis hijas, no hubiera podido soportarlo. Imagínese que ahora debo orinar sentado como las mujeres", interviene don Manuel. A la negligencia siguió la discriminación que se hizo palpable cuando las ventas de su pequeña empresa de frutos del país comenzaron a decaer de manera estrepitosa. "Lo creen yeta, la gente piensa que trae mala suerte", dice Bernardita.
Batalla judicialLa evidente falta de probidad del médico que inicialmente lo operó quedó demostrada apenas se interpusieron las querellas en su contra. Los tribunales de la zona, después de un año de investigación, procesaron al doctor López por negligencia y lesiones gravísimas y lo condenaron a la exigua multa del 15 por ciento de su sueldo y a firmar por dos años en el Patronato de Reos. "Es ridículo", opina el efectado.Sin embargo, los que más angustia le provoca es la demora -según él, injustificada- del Juzgado de Letras de Castro, que pese a haber resuelto la negligencia médica, continúa tramitando la indemnización de 570 millones de pesos. "Me he gastado hasta el último peso, estoy viviendo de allegado en Santiago y todavía dicen que me espere, que está casi listo. Dijeron, que septiembre del año pasado, luego diciembre y finalmente enero. Creo que me están basureando, me echaron a perder la vida y ahora no quieren cancelar una indemnización que si siquiera es abusiva, si no que justa dado el daño que me provocaron", dice don Manuel, quien sufre de diabetes y está a punto de perder un ojo.
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