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| 14 de Marzo de 2002 | |||
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Desde reos que salen a pagar sus cuentas a internas que participan del Minuto Feliz Ex de Gendarmería denuncia que en penal de Buin reina doña Corrupción
Cecilia Peña, quien hasta hace algunos meses se desempeñó como secretaria del canario jefe de esa jaula, mayor Desiderio Salinas, decidió entregar su testimonio, con mucho avivamiento espiritual, ante los hermanos lectores de La Cuarta, luego de enterarse de la exoneración del teniente Miguel Angel Urrutia Vergara, de la dotación del penal de Talca. Este oficial pasó a engrosar el contingente de cesantes luego que se comprobó, a través de una grabación, que cobraba 600 lucas por conseguirle la libertad dominical a los ladrillos que podían pagar la tarifa. Según la Ceci, militante radical desde que se pudo comer solita un plato de longanizas con papas parás, durante los últimos meses que estuvo en posesión de su cargo trató en vano que las autoridades escucharan sus denuncias. Se convirtió en la pulga en la oreja del director nacional Hugo Espinoza, PS, y del ministro de Justicia, PRSD, José Antonio Gómez, sin obtener ningún resultado. "En Buin existe una verdadera asociación entre los reos poderosos y las autoridades del penal, un cahuín que se traduce en permisos y granjerías que podrían servirle de tema a los payasos del Circo de las Montini" sostuvo la mujer, a quien los sinsabores de su pega incluso le costaron su matrimonio. "Los fines de mes, por ejemplo, es para morirse de la risa ver cómo los presos salen del chucho y, entre las 12 y las 13 horas, van a pagar sus cuentas. ¿Alguien me podría decir que hacía el lunes en la cola del Banco del Estado "El Claveu", uno de los reos rematados?". Durante meses la funcionaria trató, en vano, de abrirle los ojos a sus jefes nacionales que era impresentable que el mocito de Desiderio Salinas, Eloy Toninni, un traficante condenado a 20 años de cárcel, se quedara a cargo de la residencia cuando el dueño de casa salía de vacaciones; que le hiciera los mandados en la calle; o que el alcaide le celebrara el cumpleaños en la casa fiscal. "No pasó nada, hasta que los estudiantes que hacían la práctica en el penal descubrieron que era el capo de la red de narcos que operaban en el recinto", explica Cecilia. La ex funcionaria, hija, esposa y cuñada de gendarmes, asegura que en Buin hay situaciones administrativas que incluso desafían la lógica de las matemáticas. "Nadie se explican, por ejemplo, que la secretaria del jefe del penal complete 600 horas extras mensuales, lo que convierten su renta en uno de los sueldos top-ten de esa jaula; o que sigan en sus puestos funcionarios de alto nivel que están condenados por conducción en estado de ebriedad", asegura. Entre la docena de irregularidades que dejó boquiabierta a Cecilia, antes de ser sometida a sumario y exonerada del servicio por la pérdida de una filmadora, también se cuenta el que la sección de mujeres fuera vigilada de noche por varones; o que durante los ensayos del grupo teatral mixto, se permitiera el Minuto Feliz sin gendarmes a la vista. En cuanto a las coimas, Cecilia asegura que hasta que llegó un oficio de fierro que paraba el leseo, Buin era mucho más barato que Talca, ya que allí el reo que quería ser trasladado a un recinto más cómodo, sólo tenía que ponerse con 400 lucas.
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