Hasta el mismísimo hospital J. J. Aguirre, sede de trabajo del doctor René Orozco, llegaron ayer los representantes del Movilh (Movimiento por la Integración y Liberación Homosexual) para protestar en público, estrilando sentirse ofendidos por los epítetos provenientes de la boca del locuaz dirigente azul, cuyo mensaje caló hondo en la comunidad gay de Chile.
El galeno había manifestado su buen parecer hacia sus muchachines que salen y lesean con minocas, argumentando que en su equipo no hay cabida para machos a medio sancochar.
La respuesta de los chiquillos no se hizo esperar, y por medio de su "presi" Rolando Jiménez, distribuyeron a los médicos, colegas de Orozco y demás personal del hospital, una declaración pública que condena la actitud "discriminatoria, homofóbica y vulgar" del facultativo, sin descartar darle curso a acciones legales para dejar clarito el asunteque.
Las punzantes reacciones del "Rola", que llegó hasta el centro asistencial junto a un pequeño piño de cumpas de la misma onda, dejaron al doc como chaleco de mono, tildándolo de "intolerante, energúmeno con título, y no se le puede otorgar liderazgo a alguien que lo utiliza para polemizar con la desigualdad".
Lo que exige la agrupación es una reflexión social sobre lo que ocurrió, picados porque "en otros países el doctor incluso habría perdido su pega, porque las organizaciones mundiales de salud no consideran a los homos como enfermedad ni perversión", relinchó Jiménez.