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| 18 de Marzo de 2002 | |||
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Gobierno ofrece recompensa por captura de criminales y el Papa expresa su profundo dolor Colombia llora al arzobispo asesinado
En tanto, las principales autoridades colombianas viajaron a esta ciudad para participar de un consejo de seguridad que convocó el Presidente Andrés Pastrana. Este ofreció 500.000 dólares de recompensa a quienes aporten datos para detener a los asesinos, mientras se produjeron cientos de arrestos. Al término del consejo, el mandatario informó que se elaboraron los retratos de un hombre y una mujer, que se presume fueron los que dispararon contra el religioso. En el Vaticano, al expresar su solidaridad, el Papa exhortó a los colombianos a "proseguir por la vía del diálogo, excluyendo todo tipo de violencia, de chantajes y de secuestros de personas, y empeñándose firmemente en los que son los verdaderos senderos de la paz". Monseñor Isaías Duarte Cancino, de 63 años, fue asesinado la noche del sábado en esta ciudad, a 480 kilómetros al sureste de Bogotá, por dos sicarios que le dispararon al pecho y a la cabeza mientras salía de la parroquia del Buen Pastor, donde había celebrado una misa. Llevado a un hospital, falleció poco después de las 21 horas. Colombia despertó ayer en medio de de una conmoción nacional, sobre todo porque el arzobispo se caracterizó por ser uno de los principales gestores de la paz, crítico del narcotráfico y de las acciones guerrilleras. Las primeras investigaciones de la policía no habían logrado determinar la causa del asesinato del religioso, quien hace poco denunció públicamente que dineros provenientes del narcotráfico se usaron en las campañas electorales legislativas de Colombia, realizadas el domingo pasado. Poco después del asesinato, se produjo un apagón de más de tres horas, que dejó sin energía eléctrica a por lo menos ocho de las principales ciudades colombianas, incluyendo a Bogotá. Monseñor Duarte Cancino fue alcanzado por los disparos mientras caminaba por el atrio de la iglesia El Buen Pastor dirigiéndose a su automóvil, en compañía de otros dos sacerdotes y el conductor de su vehículo. En Chile, el cardenal arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz, condenó el asesinato afirmando que el crimen afecta a todo el pueblo colombiano. El prelado formuló su comentario tras asistir a una misa por el arzobispo, a la que asistieron las más altas autoridades de la Iglesia chilena.
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