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Inspectores paran autos
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- ¿"La Cuarta", la que defiende a los automovilistas?
- ¿De los peatones?
- No, de los inspectores del Ministerio de Transportes. No tienen na'que andar parando vehículos si no están con carabineros, ellos no cuentan con atribuciones para eso.
- No, poh.
- ¿Y por qué este lunes, entonces, un par de estos buches me detuvo en Curicó, entre Vicuña Mackenna y Portugal, en un control sin policías, ah, ah, ah? Tuve que reclamar para que me soltaran.
- Usted lo dijo, porque son buches.
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Saca los bidones, patudo
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- ¿"La Cuarta", la que protege a los peatones?
- ¿De los automovilistas?
- No, le explico. Mi nombre es Ricardo Barraza y todos los días arriesgo mi vida en la esquina de Francisco Meneses con Guillermo Mann, por culpa de un vendedor de bidones de plástico que pone sus productos en plena vereda.
- ¿Así de patudo?
- Sí. Los tiene de todos los portes y colores. No entiendo qué pasa, porque se ubica muy cerca de una comisaría y en una avenida de constante paso de los inspectores municipales.
- Tranquilo, Richard. Fijo que en menos de lo que canta un gallo los vecinos podrán recuperar el espacio público.
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Humillación en supermercado
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- Permiso, señor periodista. Vengo a denunciar a un guardia del Unimarc de José Domingo Cañas con Grecia. Me identifico como corresponde. Víctor Antón Puen, 33 años.
- Los apellidos pa' raros, mijo.
- El primero alemán y el segundo mapuche. Bueno, el asunto es que el viernes en la tarde fui a comprar a ese supermercado y como andaba cojeando de la pierna izquierda, debido a un esguince de rodilla, el vigilante me detuvo por sospecha.
- ¿Cómo?
- Me dijo que todos los ladrones cojean cuando se echan los robos entre las ropas. Ahí mismo empezó a tironearme hacia una oficina, frente a toda la gente. Calcule la media vergüenza. No me quedó otra que exigirle que llamara a los carabineros.
- Pero no le cascó, ¿cierto?
- ¡Chis, faltaba más! Es que el trato no puede ser así. Yo trabajo en el Líder de Plaza Oeste donde a los guardias jamás se les ocurriría cometer semejante falta de respeto con un cliente. Voy a esperar las disculpas correspondientes en mi fono, el 238-84-19. Hasta luego.
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Le faltan semanas para jubilar
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- Oiga, yo también estoy esperando al "Dedo en la Llaga".
- Parle con toda confianza.
- Gracias. Soy José Luis Caro Albornoz, 67 años, carné 3.804.110-K, y no puedo jubilar en el INP porque me faltan semanas. Yo trabajaba en el Síndico de Quiebras y para el golpe del '73 nos borraron imposiciones.
- ¿En serio?
- Se lo juro. Mi señora se encuentra muy enferma del corazón y no me dan la tarjeta de Fonasa. Dónde no he reclamado, señor, y no hay solución para mi problema. ¿Qué puedo hacer? Si alguien del INP se interesa en drama, que me llame al 603-36-94. Gracias de antemano.
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Chas gracias al doc Ocampo
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- ¿"La Cuarta", la que agradece a los hombres de blanco?
- ¿A los del Colo? ¡Grande, Quinteros!
- Noooo, caballero, a los médicos. Me llamo Cecilia Ahumada y deseo dar las gracias al doctor Ocampo, del Hospital del Salvador, por su excelente atención mientras estuve internada.
- Aaah...
- De verdad que si todos fueran como él, si tuvieran la misma dedicación con los pacientes, la salud pública andaría a la pinta y no habría nada que alegar. Chaíto.
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