Roberto Fonseca es el típico patiperro. Salió de su natal Brasil para buscar inspiración al momento de componer. Viajó por Europa, por varios países del continente y se radicó, finalmente, en Chile.
Ha recorrido de punta a cabo esta larga y angosta faja tierra. En escenario que puede, se sube a interpretar sus canciones que hablan, entre otras cosas, de sus vivencias, "las buenas y las malas" -acotó- y, obviamente, como todo artista "del amor hombre mujer".
Hasta el momento este capo del cavaquinho (una especie de guitarra pequeña) ha grabado, desembolsando sus propias monedas, dos discachos: "Certo ou Errado" y "Tempo". Sus creaciones son una mezcla justa de samba, reggae, "pero a mi manera" -dijo- y forhó brasileño, un cóctel de ritmo pegote para todo gusto.
Pero su repertorio no se basa sólo en estas dos producciones, "tengo más canciones que me gustaría grabar". Para cumplir este objetivo anda juntando monedas, presentándose en distintos locales a lo largo y ancho de Chile, pero "ojalá pudiera mostrarle mi material a un sello discográfico", comentó. Reconoce que la pega de músico es difícil, sacrificada, pero sigue poniéndole el hombro porque "la música la llevo en la sangre y el alma".