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| 25 de Marzo de 2002 | |||
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Simplemente arrasó con Audax Italiano y alcanzó en la punta del Apertura a Coquimbo Colo Colo ya está para cosas grandes
Contradiciendo la tónica del torneo, los albos esta vez partieron de menos a más, hasta convertirse en un relojito de toques que aprovechó con inteligencia las pifias del rival, que en esta ocasión fue generoso en errores. Y es que el Audax, que no fue ni la sombra del equipo sensación de jornadas anteriores, se equivocó rotundamente al plantear un esquema cargado a la defensa, donde prácticamente cedió sin asco toda la iniciativa al local. Esa, sin duda, fue la gran pifia del "Clavo", que en la confección de su pizarra se condoreó. Y feo. Era imposible que regalando la iniciativa y dejando solo en punta a Marco Olea, el Audax pudiera aspirar a vulnerar a Lobos, por lo que claro quedó que el negocio que los floridanos fueron a buscar a la ruca era uno solo: El empate. Y como generalmente sucede, en un instante la concentración de los verdes se fue a las pailas y ahí apareció el olfato goleador de Marcelo Espina para inaugurar la cuenta. Corrían los 43' cuando el "Chama" González porfió una pelota en el área chica tana y, de tanto batallarla, logró brindársela al "Cabezón", para que éste con el arco a disposición la echara dentro. El condoro dolió en el Audax, pero más se acentuó la pena cuando en el inicio del complemento, onda 48', Espina se mandó una maroma a lo crack y, haciéndose un autopase, incrustó en las redes un derechazo sutil, mientras San Martín insinuaba el achique. La dupleta del "Cabezón", cachó todo el mundo, selló el triunfo. Audax era un agónico pidiendo la hora. Un moribundo rogando clemencia, hasta que los pies de Marcelo Barticciotto, quien no anotaba desde el 1 de noviembre del 2000, no tuvo misericordia para asestar la tercera cifra, en los 82'. El festejo, incluso, pudo ser mayor, si es que el "Chamagol" no hubiera marrado un penal, en los 59', por tratar de poner el disparo con destreza y no dar crédito a las manos de San Martín, que por lo menos ahí se ganó los porotos desviando con reflejos felinos. Al final, la fiesta fue total, ya que el Cacique que muchos creían ahogado por la quiebra, demostró que es grande y por algo ya está en la cima del torneo.
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