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| 26 de Marzo de 2002 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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Visita gateó hasta la cama de la dueña de casa pero ella lo arropó a cuchilladas Gavilán pollero trató de abusar de su prima pero terminó desplumado El hecho ocurrió en un domicilio del fundo San Antonio hasta donde la madrugada del domingo llegó metiendo bulla un trío de chichas integrado por el patrón de la rancha, Gregorio Aguilera Figueroa, de 19 años, su taita, Gregorio Aguilera San Martín, de 68 y el primo de la dueña de casa, José Jaime Aguilera Aguilera, de 41. A esa altura de la noche la patroncita, Tabita Abigail Guzmán Vega, de 17 primavera, ya iba como en el tercer sueño así que después de endilgarles un feroz raspacachos a los bohemios, los mandó a dormir apelotonados en la habitación contigua. Su pareja y su suegro aceptaron sin chistar y en menos de media hora ya roncaban como motosierras, no así José Aguilera, a quien la imagen de la Tabita, a patita pelá y ataviada con una criollísima enagua de tocuyo celeste, a media pierna, lo dejó con la bala pasada, así que esperó que sus amigos se durmieran para dar rienda suelta a su experiencia de gavilán pollero, especialista en la caza ilegal de torcazas y codornices, con o sin dueño. Apenas se dieron las condiciones el José gateó hacia el dormitorio principal dispuesto a "apremiar", es decir, a atracarle el bote a su prima. Cuando alcanzó el borde del catre comenzó a meter las manos, pero apenas le tomó la temperatura a la tersa superficie carnal de la Tabita, la joven despertó y se le fue encima como fiera. Celosa guardiana de su honra, la joven no sólo defendió su dignidad con dientes y uñas sino que comenzó a gritar como condenada que el José la quería violar. Al escuchar el griterío el "Goyo" Figueroa cayó sobre el traidor y trató de lavar a lo mero macho la afrenta inferida al altar más sagrado de su hogar, y al honor de la amistad forjada en chicha y en vino, pero muy pronto comenzó a perder terreno. Un par de combos del José lo dejaron lona, pero cuando el frustrado gavilán lo iba a rematar con un revés de espuela oxidada en el cuello, apareció la Tabita. El José se volvió, y por un instante se quedó inmóvil. La joven lucía bellísima, con sus ojos brillantes de rabia. En una fracción de segundo los ojos del José alcanzaron a recorrer por última vez el cuerpo de su prima. El cuello, los hombros, sus senos encabritados por la indignación, su cintura, sus brazos, su mano derecha...que empuñaba el enorme cuchillo que la muchacha acababa de sacar de la cocina. Con la boca abierta por la sorpresa, el José no alcanzó a evitar que el acero se le hundiera primero en el pecho y después en el costado. Cuando por tercera vez el fierro le penetró la carne, el José ya no sintió nada porque estaba muerto. Ahora la Tabita está presa y el José tranquilito, bajo tierra. Uno de los polis que tomó el procedimiento en el fundo San Antonio le dijo a La Cuarta, que un huaso cantor del sector ya está componiendo una ranchera con la historia y que la piensa estrenar en un baile de la localidad, la próxima semana.
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