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| 28 de Marzo de 2002 | |||
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Injuv pedirá a Carabineros más fiscalización a roperos de pubs y discos Gorilas del barrio Suecia le dieron como piñata a joven cumpleañero
El 23 de febrero, el joven diseñador gráfico llegó cerca de la una de la madrugada con su amiga con ventaja hasta el pub discoteque ubicado en Suecia 017, justo frente al popular "Entrenegros". "No había tomado ni un solo trago. Nuestra idea era celebrar el apio verde adentro de la disco con algunos amigos que casi siempre van ahí", dijo el cabro, que al recordar el episodio parece revivir el impacto de los puñetazos. Las frecuentes agresiones de los guardias del barrio no era algo que preocupara mucho a Alegría, puesto que siempre había sido el típico espectador que observaba pero nada hacía. "Vi muchas veces golpear a algunos gallos, en su mayoría curados. A los jipones también les dan, pero nunca con tanta alevosía como a mí", relató el machucado. Cuando estuvo frente a la disco, que hasta ese entonces era su preferida, Alegría sacó las dos lucas y media de la entrada y se formó con su amiga tras otras dos personas. "Yo fui al pub durante todo el verano y siempre la entrada me salió 2 mil 500. A los que estaban antes que nosotros le cobraron lo mismo, pero cuando yo llegué a la puerta los guardias me dijeron: ¡para, son cinco lucas!, recordó indignado el muchacho. Como Alegría nunca se ha caracterizado por ser quedado, rápidamente les pidió explicaciones a los guardias, pero éstos no muy acostumbrados a la diplomacia le respondieron con un bruto pero eficaz puñetazo en la jeta que lo mandó a la lona. "Me lanzaron al suelo y luego entre cuatro guardias me pegaron, e incluso intentaron a punta de patadas meterme adentro de la disco. Menos mal que pude zafarme, porque de lo contrario no la estaría contando", indicó Alegría. Tras la golpiza, donde obviamente nadie se metió a defenderlo, el lolo fue a denunciar la agresión a un cuartel móvil, pero los verdes no lo pescaron. Finalmente estampó su denuncia con el uniformado de la posta del Hospital del Salvador, quien se apiadó de su rostro que parecía una piñata. El dire del Injuv, Eugenio Ravinet, dijo que una buena medida para controlar el abuso de estos gorilones sería realizar un catastro y normar sus atribuciones. Esta propuesta se la hará llegar al general director de Carabineros, Alberto Cienfuegos, munis y demás entidades metidas en el baile. "Los guardias que saben artes marciales están inscritos en la Dirección de Movilización Nacional, pero los simples roperos no son fiscalizados por nadie", precisó el Ravi.
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