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| 28 de Marzo de 2002 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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La ventanita sentimental doc@lacuarta.cl
Estoy tan feliz de que usted exista, porque sin sus consejos, me imagino que no seríamos nada. Siempre me entretengo y aprendo de sus sabios consejos. Al grano, tengo 21 años, soy medio rubia, con un buen cuerpo y estoy estudiando Medicina. Tengo una confusión tremenda: Hace dos meses, un antiguo amigo me empezó a decir que yo le gustaba y cosas así. Él en esos tiempos estaba pololeando con una amiga mía. De tantas insistencias, terminó con el tiempo gustándome y esas cosas. Lo quise mucho. En este enero fui a la casa de una tía para estar un tiempo con mi prima que tiene 22; ella tiene un pololo y su pololo fue con su amigo y, por lo visto, fue gustazo a primera vista y tiramos hasta el día de hoy. Él me llama y me viene a ver. Yo siento algo muy especial por él, pero no puedo olvidar al otro. Él terminó con su polola y me dice que lo hizo por mí. Me pide que le dé una oportunidad y cosas así. Tiene 28, Doctor, y no sé qué hacer. El de 28 me gusta mucho, mucho, pero el otro, también. ¿Me quedo con el de mi prima, a pesar de lo que siento por el otro, pues al de mi prima no lo quiero herir tampoco? Ayúdeme, Doctor. Fresca Mi perra:
Es harto insegura, mijita. Imagínese si fuera médico cirujano y tuviera que operar a un paciente. De sólo pensarlo me dan escalofríos. Tiene dos pretendientes y, por lo que se desprende de su consulta, con ninguno profundizó el romance. Coqueteos, sonrisitas, sus besos huachos, pero nada más. O sea, ninguno tuvo ventajas, como diría la Paulina Nin. Lo que no me gustó nadita es que, si leí bien, le levantó olímpicamente el pololo a una amiga y luego repitió la faena con su prima, a quien fue a pegarle en la pera. Esto quiere decir que es insegura para ciertas cosas, pero en otras es terriblemente pechuga. Como ninguno de los galanes se adelanta, le sugeriría declararlos empatados y buscar un tercer candidato a sus encantos, que pareciera ser que abren el apetito. Para no cansarse mucho, ¿por qué no aguaita a sus compañeros de la universidad? En una de esas aparece uno con un tremendo bisturí y así podría tranquilizarse. ¡Ah! Trate de que no esté pololeando con una amiga. DR. CARIÑO |
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