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| 09 de Abril de 2002 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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El joven y el viejo estuvieron filosofando bajo la guía de Don Botellón Sobrino huayna mató a tío por dárselas de sabelotodo El hecho ocurrió el sábado en la localidad de El Casino, cerca de Paillaco, pero recién se supo ayer, cuando llegó la diligencia con las últimas novedades de esos pagos. Según relató el cochero a La Cuarta, el diario que reportea montaña adentro, todo comenzó cuando don Alvaro Leal Burgos, distinguido huaso del sector, se acercó amablemente a su sobrino J.T.S.L, de 16, y le propuso que salieran juntos. "Ya es tiempo que te hagai hombre, por la chupalla, y le tomís el sabor a la pílsener, el chuflay, la sangría y el ponche. Así que pónete los pantalones largos y arrímate a tu tío, que te va a iniciar en las cosas de la vida frente a un par de botellones". Y así se fue la pareja, derechito hasta el boliche que tienen la Clarita y el Eulalio en el bajo del Camino La Luma. Allí estuvieron tomando todo el día sin ningún problema, aseguraron posteriormente los parroquianos de la ramada, hasta que se les terminaron los temas. Entonces, don Alvaro llamó un taxi y anunció que regresaban a casa. Sin embargo, por razones que se desconocen, la pareja se bajó antes de llegar a su destino y el rastro del tío y el sobrino se perdió hasta que cerca de las dos de la madrugada, cuando Leal Burgos llegó tambaleando hasta la casa de su primo, José Alejandro Salazar. El agricultor venía gravemente herido, con dos profundas estocadas en el pecho. "El guaina me mató", dicen que alcanzó a decir el agónico, antes de desplomarse sin vida junto a la trilladora de su pariente. El autor del crimen fue capturado horas más tarde por carabineros en las cercanías de la vivienda del occiso, y trasladado hasta el Centro de Detención Preventiva de Río Bueno. Del interrogatorio los polis sacaron en limpio que luego de la tomatera entre el maestro y el aprendiz se inició una acalorada discusión que el chiquillo terminó, a falta de argumentos, con dos sencillas puñaladas.
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