Un premio a su abnegada y humilde labor de profesor de matemáticas en una escuelita de La Pintana obtuvo Máximo Araya, quien el pasado jueves lanzó lejos la almohadilla y la caja de tiza cuando se enteró que era el único ganador de los 250 milloncejos que entregó la Revancha del Loto.
El maestro, de 55 años y habitual cliente de los juegos de azar, hizo una cartilla con los números que coincidían con la fecha de cumpleaños de sus hijas, quienes no cabían de contentas por haber permitido que ese detalle le haya traído la mansa suerte a su papi. Las chiquillas, todas profesionales, recibirán su parte, aseguró el suertudo.
Azul de corazón
El premio fue entregado al mediodía de ayer en la oficina central de la Polla Chilena de Beneficencia, hasta donde don Máximo llegó de lo más terneado. Tras recibir el suculento chocoso de nueve cifras, confesó que llevaba 13 años frente a los pizarrones como empleado de la Muni de La Pintana. Dijo que al conocerse la noticia fue ampliamente felicitado por sus compañeros de trabajo, quienes se comprometieron a no cortarle la cola.
Agregó que es azul de corazón y que casi tiene bordado el chuncho en el bolsillo de su chaqueta, por lo que ahora podrá seguir con más tranquilidad al equipo de sus amores. También confesó que no le preocupa mucho la muerte y que debido a eso decidió donar sus órganos la última vez que renovó su carnet.
Máximo Araya jugó sólo una cartilla con Revancha en el sorteo Nº 1.653, en la agencia de Carlos Gajardo de calle Gabriela y Santa Rosa, quien también recibirá una tajada del premio.