Para evitar que cientos de incautos terminen en manos de oscuras sectas, con la mente igualita a la de un pergenio con chupete y pañales, el diputado PPD Guillermo Ceroni aterrizó ayer en el despacho del ministro de Justicia, José Antonio Gómez, para pedirle que el Gobierno ponga bajo la lupa a 200 misteriosas entidades de esta fotocopia feliz del Edén.
El honorable planteó que muchos de estos grupos "causan más daños que beneficios", y peló que a veces su finalidad es el enriquecimiento de sus líderes y el sojuzgamiento de las personas que adscriben a ellas como corderos.
Como ejemplo lanzó a la pelea el caso de Colonia Dignidad, "cuyo líder Paul Schaeffer es como un Dios" y hasta ahora sigue más inubicable que el teniente Bello.
Ceroni es partidario de que la libertad de culto que consagra la Constitución Política se mantenga, pero que se legisle para que la permisividad no se entienda como blandura de parte de los organismos fiscalizadores.
Puso en conocimiento del ministro "que detrás la Iglesia de la Unificación está la secta Moon, al igual que en la Fundación para la Paz Mundial, que para el Día de la Mujer premio a Marta Larraechea, Clara Szczarannski y Andrea Molina, entre otras, sin que ellas lo supieran", razón por la cual debiera haber mayor información "para que no se reciban premios de cualquier secta".