La imaginación de René Orozco no tiene límites. En el último volón que se pegó, el doc fraguó la idea de construir una cancha de gol popular, donde cualquier hijo de vecino podrá ir a pegar sus palos y achuntarle al hoyito cuando esté aburrido, en los terrenos de la Ciudad Azul. Sin duda, una pomá ambiciosa, pero que el timonel chuncho está seguro que podrá materializar con la ayuda de la Federación de Golf criolla.
La idea es básicamente construir una cancha pública de 18 hoyos, la que se implementaría en 50 de las 127 hectáreas que constituyen la Ciudad Azul que, ubicada en el camino de El Noviciado.
Claro está que para que la empresa tenga éxito, primero deberá asomar el billete sobre la mesa, ya que la gracia costaría, según los propios cálculos del nefrólogo, "unos 2 millones de dólares, pues hay que remover terreno, implementar el sistema de riego, comprar el pasto", todo lo cual cuesta un ojo de la cara.
Como a mago aún no se dedica, el financiamiento de la canchita se haría bajo el sistema de auspicio, donde "cada hoyo de la cancha se lo podemos vender a un banco, una línea aérea o una bebida. Las empresas podrían poner su publicidad", comentó Julio Lavín, jefazo de la Federación de Golf, quien en la aluciná va de copiloto de Orozco.
Y más platurri, el doc sacaría de la venta de terrenos del complejo deportivo azul, el que será loteado en parcelas que costarán 20 millones de pesos, la venta de algunos jugadores (Von Schwedler, Pardo, García y Pinilla están en vitrina), y malabares que la propia Federación golfista hará con inversores yanquis, capos en este deporte.