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| 24 de Abril de 2002 | |||
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A escopetazos y cuchilladas, cabro de 22 años se ensañó con agricultor Asesinó brutalmente a pareja de su mamá por malos tratos El horrendo crimen quedó al descubierto a las nueve de la mañana del lunes, cuando los lugareños de la zona rural El Meli, en la comuna de Los Muermos, Región de Los Lagos, encontraron el cuerpo sin vida del agricultor Carlos Enrique Mansilla, de 55 años. Consternados por el hallazgo, avisaron de una patada a carabineros del sector, quienes iniciaron de inmediato las diligencias para dar con el autor del hecho. Fue así como a las pocas horas capturaron al presunto responsable, quien fue identificado con las iniciales L. M. Al momento de ser registrado portaba entre sus pilchas un cuchillo de 15 centímetros de hoja -todavía con restos de sangre- y una escopeta a perdigones calibre 12 de origen ruso. El muchacho fue detenido cuando deambulaba por el sector de Yerbas Buenas, a unos 30 kilómetros del sitio donde fue hallado el cadáver, siendo individualizado gracias a las fotografías que los polis recogieron en la vivienda de su madre. Según Carabineros, el joven habría confesado extrajudicialmente el crimen por los malos tratos que la víctima supuestamente daba a su progenitora y por las constantes rencillas que mantenía con él. La investigación quedó en manos del magistrado del Crimen de Los Muermos, juez Luis Olivares, quien tras constituirse en el lugar solicitó los primeros peritajes a la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones. El occiso presentaba heridas cortopunzantes y de perdigones en el pecho. La poli logró establecer que L.M. salió en horas de la mañana del domicilio en que vivía con su padre y su hermano más chico, en busca de un animal que al parecer le habrían robado durante la noche, razón por la cual iba con la escopeta. Como pasó por el inmueble donde su madre vivía con su nueva pareja, decidió pasar a visitarla, y se encontró en un camino lateral con Enrique Mansilla, quien lo conminó a virar de la propiedad. Fue en ese instante que se produjo la mortal riña. L.M. sacó su cuchilló y le propinó varias estocadas a su oponente, tras lo cual le pegó dos disparos a cortísima distancia en el corazón y huyó del lugar, dejando tras de sí un drama que todavía tiene a la tranquila localidad conmocionada.
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