Dieciséis kilos adicionales acusó Gondolieri en la balanza antes de participar en el Cotejo de Potrillos, pero no impidieron su lucimiento en la cita del domingo y el hecho de que siga siendo el potrillo más espectacular de toda la promoción dosañera. Este guatoncito de oro (es hijo de Gold Tribute) corrió con 494 kilates y no se crea que fue porque se dio una panzada de pastas italianas.
"Lo que pasa -explicó el excelente trainer Juan Silva- es que el potrillo parecía prácticamente vendido a la hípica norteamericana, de manera que no estaba en riguroso training. Sin embargo, Gondolieri no aprobó el examen veterinario (le encontraron una pequeña pifia en sus remos) y eso derivó en que su exportación se esfumara. Corrió con una pasada de 1.000 metros y con lo que le quedaba de su anterior victoria a comienzos de abril".
Juan Silva, por supuesto, lamentó que la negocia no prosperara, pero se alegró también porque tiene caballo para seguir poniéndole color a los clásicos selectivos.
"El potrillo es muy bueno, tú viste que en esta oportunidad le salieron a correr (Chilean Fox) y aún así conservó muy bien el primer lugar. Nunca se le ha castigado y en ese sentido Gonzalo (Ulloa, el jinete) ha estado magnífico porque lo ha dejado galopar libremente. Graham, su escolta, se acercó en los finales, pero mi pensionista conservó su posición con un tranco muy cómodo".
Tres victorias consecutivas en igual número de presentaciones debieran bastarle a los gringos para tentarse, pero como a los chiquillos de California, New York y Kentucky le gustan los purasangre perfectos, seguirán perdiéndose el espectáculo de Gondolieri en acción.