El "Chino" Ríos, que de histriónico y florerito no tiene nada, tuvo que desempolvar toda su habilidad en el canturreo, y tal como el charro Pedro Fernández, alegó su inocencia ante un fiscal italiano por haberle aforrado a dos paquelis, mientras andaba con la pipurri en Roma.
"ˇAy, mamá, que yo no fui", entonó el pelilargo muñeco por espacio de 1 hora 40 minutos ante el fiscal Leonardo Fizzani y se piteó "inocentini" de la bronca que tuvo en mayo del 2001, cuando -supuestamente- con la pipa siniestra le aforró unos cuantos cachamales y paipazos a un taxista tano y a dos paquelis.
El abogado de Ríos, Luigi Fischetti, verseó al jurista tano que su cliente -el aludido Ríos- no tuvo la intención de pegarle trece cachamales, cinco paipazos y 12 chirlitos al chofer ni a los carabinieris y que todo el altercado era culpa del "conocido" tic nervioso denominado "brazo de tenista", el cual actúa independiente de la voluntad del afectado y que se sobreexpresa con choferes puntúos y los uniformados saltones.
El leguleyo cuenteó, además, que todo el atado se originó a raíz de una dificultad idiomática, puesto que Ríos no sabe italiano y los policías no entendían español ni inglés, por lo que todos al final se entendieron en el idioma de los chorongos: A los combos.
El escenario que le espera ahora al Tyson del tenis chileno, según se filtró, bailotea en tres opciones: La primera darle filo pa' siempre al proceso; lo segundo, meterle el lumazo judicial por desacato o agresión; y, finalmente, llegar a un acuerdo entre las partes, con el correspondiente pago de una multa por parte del deportista.