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Los de Vivaceta defienden su plaza
En La Palma los que roncan son de la casa
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| La barra palmeña está feliz con los resultados de los clásicos disputados a la fecha porque ases como Niña Alejandra han dejado los premios en el redondel mapochino.
(Foto: Hernán Cortés)
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En las cuatro últimas temporadas turfísticas desarrolladas en la arena mapochina, los finasangre que viajaban desde el Club Hípico al Hipódromo Chile se quedaron con los clásicos más cototos. Este año la cosa ha sido muy distinta y aunque en ello mucho ha tenido que ver la suerte de "prohibición" que tienen los preparadores que le arriendan corral al Club (ya no cruzan el Río Mapocho con la frecuencia que lo hacían antes), igual constituye novedad. El mejor fondista de la arena es Buen Paso, pupilo de Carlos Urbina. El mejor velocista también es pupilo de Carlitos, uno de los más representativos profesionales de la arena. La campeona de las hembras dosañeras es Niña Alejandra, el tesoro que cuida Rafael Bernal, mientras que el dosañero más grosso es Amo del Aire, uno de los regalones de Javier Conejeros.
La excepción a la regla es Tanqueray, el mejor especialista de la milla en el ruedo palmeño. El pensionista de Antonio Bullezú deja el Club una vez al mes para ganar las pruebas de la especialidad. El defensor del stud Maryva está sacando la cara por los invitados y por estos días se pegará un salto súper grande ya que intentará destronar a Buen Paso en el Gran Premio Hipódromo Chile.
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