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| 09 de Mayo de 2002 | |||
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Poblas intentaron linchar al conductor y atacaron a los verdes en orgía de dolor y desatino Batalla campal entre polis y deudos tras el atropello de obrero en Maipú
Pero eso sólo fue el inicio de la pelotera porque enseguida, con la rabia a flor de piel, los dolientes apedrearon el carro policial en que llegó el micrero y los polis respondieron apaleando a dos pobladores, uno de los cuales fue reducido a balazos. La escoba se generó minutos después que Pablo Palma Pacheco fue arrollado por el microbús conducido por Joaquín Tuki, de 27 años, en la esquina de las calles Las Naciones y Borgoño, en la villa San Carlos. Hace cinco años la madre del joven falleció en idénticas circunstancias, luego de caer desde una máquina que transitaba por Américo Vespucio con la puerta abierta, por lo cual en la familia las heridas aún están en carne viva. El padre de la víctima, Fernando Palma Ponce, dijo a La Cuarta que cuando el mayor de sus hijos subía a la máquina del recorrido 304 "Maipú-Independencia", el chofer aceleró. El joven cayó al pavimento y fue aplastado por las ruedas traseras del vehículo. Pablo trabajaba como junior y chofer de una empresa, en Recoleta y estudiaba en la noche. Los vecinos que presenciaron el accidente trataron de linchar al conductor, quien tuvo que ser rescatado por carabineros de la 52ª comisaría "Rinconada de Maipú". Una hora después, cuando los familiares de la víctima recibían los pésames de rigor, Tuki regresó al lugar a bordo de una patrulla, la que fue recibida a peñascazos. Testigos presenciales relataron que un suboficial, identificado como el sargento Bello, sindicó a un amigo y a un cuñado de la víctima como los atacantes. El padre del infortunado obrero aseguró a este diario "que el Sargento Bello nos insultó, ordenó a sus hombres que nos detuvieran y que ´le sacaran la cresta a los huevones´ que apedrearon la patrulla". Tras esa orden, impartida a todo pulmón por el suboficial, se inició una desatinada persecución, a balazos, de los presuntos culpables. Los sospechosos, identificados como Leonardo y Patricio Pacheco, fueron detenidos y golpeados por los policías los que incluso, según los denunciantes, les siguieron dando cuando ya estaban esposados. Tras la paliza ambos fueron conducidos hasta la posta de Maipú, pero los resultados del examen no fueron informados por el jefe de la 52ª Comisaría, mayor José Manuel Benítez. Sin embargo, familiares de los detenidos dijeron que uno tendría una costilla rota y graves hematomas en la cara. Consultado sobre el impresentable despelote, el mismo oficial le bajó el perfil al incidente, asegurando que "no me consta lo que usted me está diciendo. No sé nada de balazos, ni que los detenidos fueran golpeados. Lo único claro es que una patrulla fue atacada y ambas personas serán puestas a disposición del 20º Juzgado del Crimen de Santiago, por daños fiscales calificados". El alcalde de Maipú, Roberto Sepúlveda, anunció que el municipio correrá con todos los gastos del funeral y que prestará asesoría legal a la familia. También dijo que hará todas las gestiones para que el Serviu Metropolitano construya un lomo de toro en calle Las Naciones, para chantarle la moto a las micros fórmula uno.
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