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El "Magarret" jura inocencia
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- Permiso, jefe. Soy el "Magarret" de La Victoria, al que acusaron de traficante.
- ¡Glup!
- Calmado, compadre, vengo a hacer la aclaración en buena onda, porque sé que nunca faltan los envidiosos y copuchentos que no dejan tranquilo al prójimo. Por siaca, llevo 40 años en la pobla y me llamo Jorge Bravo García.
- ¿Y cómo supo que se trataba de usted si no apareció su nombre, poh?
- Porque a nadie más apodan así en La Vicky, y más encima pusieron mi calle, Eugenio Matte, así que me funaron absolutamente al pum. Yo trabajo de manera honrada y hago justamente lo contrario de los manini, o sea, prevengo el consumo entre los cabros chicos.
- ¿En serio?
- De partida, me dieron la concesión del Teletrak y he sido durante ocho años presidente, entrenador, ayudante técnico, preparador físico y aguatero de los 60 niños del club deportivo Juventud La Posada. ¡¿Qué pensarán los chicos y sus padres?!
- Y los clientes...
- Lo que menos me preocupa es eso, los peques son lo más importante para mí, así que le rogaría que publicara este desmentido.
- Por supuesto, don "Magarret". Disculpe las molestias y cualquier cosita que se le ofrezca para los nenes, una notita, por ejemplo, nos avisa con toda confianza.
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Microempresaria contra banco
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Hasta La Cuarta llegó Flor Alvarez Cáceres, dueña de un taller de confecciones en Los Andes, para reclamar contra el Banco de Chile y la Superintendencia de Bancos y Financieras. Ella dijo:
- Soy una microempresaria que da trabajo a tres personas. En el 2000 me cerraron la cuenta corriente. Claro que tuve problemas, quién no, pero pienso que se trata de una política discriminatoria, porque en siete años cancelé religiosamente créditos por 14 millones de pesos más intereses, junto con comisiones por un total de 1.600.000 por sobregiros no pactados.
- Mucho, pues.
- Excesivo, pero el colmo fue que sorpresivamente empezaron a protestarme cheques que por lógica debían ser cubiertos con el sobregiro autorizado. Reclamé indignada, porque si me hubiesen avisado habría repactado el crédito y no pagado de inmediato, y ocupado el dinero para seguir el negocio. Resultado de mi queja, me cerraron la cuenta.
- ¿De puro picotas?
- Buscaron el motivo para eso. Acudí a la Superintendencia, porque me perjudicaron tanto, oiga. Calcule que incluso mandaron al Dicom información de protesto equivocada que ha dañado hasta el día de hoy mi imagen de 30 años de trabajo, pero lo único que me recomendaron fue que contratara un abogado y demandara al banco. ¿Quién cree que va a ganar?
- Yo le tengo fe a usted.
- Gracias, sin embargo opino que la unión hace la fuerza e invito a todas las personas afectadas por los errores y discriminaciones sociales de bancos y financieras a que se contacten conmigo para formar un frente común y tomar un buen abogado que nos defienda. Mi teléfono es el 900-727, código 034. Hasta luego.
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Dolor de mami de angustiado
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- ¿La Cuarta, la que ayuda a los drogadictos?
- ¿Dónde la vio, señora? ¿No sabe que es lo peor?
- Lógico, caballero, pero permita que le explique, porque se trata de algo bien dramático para mí. Vivo en la población La Cañada Norte, Pudahuel, donde la pasta base se vende más que el pan, y tengo un hijo de 12 años que me ha cambiado montones de cosas por esa cochiná.
- Aaaaah... ¿Está angustiadito?
- Terrible, ya no asiste al colegio, parece palo de escoba, no respeta a nadie y debo guardar bajo llave lo poco que tengo en la casa para que no salga a hacer la transaca. Todo es culpa de los narcos que pampean en la pobla.
- ¿Y la poli?
- Los vecinos sospechamos que algo anda mal, porque detienen a los que la llevan y al rato ya andan sueltos. De verdad que estamos cachudos con esta cuestión. ¿Cuándo la van a cortar?
- Cuando se descubra quién atornilla al revés. En cuanto a su hijo, intérnelo altiro.
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