El saquero de Níger, Lucien Bouchardeau, que se mandó la gracia de cobrarle un penal julero a Ronald Fuentes en la mocha que Italia no tenía por dónde empatarle a Chilito lindo en el Mundial de Francia '98, juró de guatita al sol que es una blanca paloma y negó haber sido comprado por el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, para que diera informaciones confidenciales de un dirigente de la Confederación Africana de Fútbol (CAF). Claro que con lágrimas en sus mejillas dijo haber recibido 25.000 dólares bajo cuerda por otros favores.
El grone Bouchardeau, con un tiritón de pera tremendo, desmintió así las acusaciones del secretario general de la FIFA, Michel Zen-Ruffinen, quien anda con un ventilador así de grande chupeteando al "Guatón" Blatter de ser bueno para hacer chanchullos, tanto que lo acusó de estar implicado en entuertos de corrupción. Y uno de los bullados fue haber dado el tremendo billetón al saquero de Níger para que revelara informaciones confidenciales del vicepresidente de la CAF, el somalí Farah Addo, que se opuso a Blatter en las elecciones de 1998.
Si bien Bouchardeau negó hacerle a las coimas, en declaraciones a la BBC afirmó que había pedido al "Tongua" Blatter una ayuda económica por problemas personales y que el presidente de la FIFA se la concedió. Claro está que la platita no salió del bolsillo del mandamás, sino que del cajón de la FIFA.
Pero eso no fue todo lo que dijo Bouchardeau, ya que antes que lo apretaran acusó con el dedo que uno de los directivos de la CAF, el egipcio Mustafá Fahmy, intentó sobornarlo durante los Juegos Olímpicos de Atlanta. Según el saquero, el dirigente africano pidió al árbitro que Japón perdiera contra Hungría para facilitar la clasificación de Nigeria. El conjunto nipón se impuso en el encuentro (3-2), pero Nigeria se clasificó y ganó la medalla de oro en esos Juegos.