TALCA.- Unos 200 cesantes de esta ciudad se reunieron ayer en la Plaza de Armas y sin pensarlo dos veces se instalaron con una pulenta olla común, para dejar en evidencia la crítica situación por la que atraviesan las cerca de seis mil personas que se encuentran sin laburo en la zona.
Los manos en los bolsillos criticaron duramente a las autoridades regionales por la falta de cupos para empleos de emergencia, ya que "los 285 puestos de trabajo que se entregaron la semana pasada en poco o nada solucionaron el problema que nos afecta", señaló la vocera del movimiento, María Orellana.
La dirigenta, cucharón en mano, agregó que hasta el momento no pasa nada el compromiso del gobernador de Talca, Pablo Meza, quien tras una serie de incidentes protagonizados la semana pasada por los desempleados, prometió interceder ante el ministro del Trabajo, Ricardo Solari, para que se entrevistara con los dirigentes de la Agrupación de Cesantes de Talca.
María Orellana señaló que "una vez más las autoridades se burlaron de nosotros, porque no hemos visto ninguna voluntad política para solucionar en algo nuestra crítica situación. Nos prometieron que a partir del 3 de enero íbamos a empezar a trabajar, pero ya estamos en mayo y aún no hay nada concreto".
Asimismo, denunció que los cupos para empleos de emergencia fueron entregados a aquellas personas a las que se les debían favores políticos y no a quienes realmente lo necesitaban.
Los manifestantes amenazaron con llegar hasta las últimas consecuencias para hacer escuchar sus demandas. Agregaron que si no obtienen pronta respuesta convocarán a una huelga de hambre y se encadenarán a la catedral de Talca.