Humberto Lozán es un verdadero baluarte de la música criolla. Con 77 calendarios en el cuerpo y más de 55 años de trayectoria artística, el líder de la gloriosa Huambaly se ha convertido en referente obligado para las nuevas generaciones, que lo han elevado al sitial de maestro. Según cuenta al diario pop, todo comenzó el 2 de noviembre del '47, cuando decidió dedicar su vida a la música. "Me uní a Federico Ojeda, quien realizaba su espectáculo en diversos hoteles. Ese fue el inicio de mi carrera, que como todo en esta vida, me ha dado penas y alegrías", confiesa el profesional.
Para celebrar como Dios manda estos 55 años, los cabros del Círculo de Amigos del Roto Chileno decidieron organizarle una grossa fiestoca, que se realizará esta noche en el auditorium de la Cámara de la Construcción(Alonso de Ovalle 1465). "Mis amigos del barrio Yungay, quienes me nombraron vecino ilustre, han planeado todo. La verdad, me siento muy honrado, ya que esto demuestra el aprecio que me tienen como músico y persona", asegura.
- ¿Cuál es el balance que saca después de 55 años?
- Ufff. Me siento bien. Nunca me he propuesto metas, voy haciendo las cosas a medida que van surgiendo. Claro que existen etapas de mi vida en que he logrado más cosas, por ejemplo en el período que integré la Huambaly.
- ¿Qué recuerdos tiene de la orquesta?
- Muy gratos. No por nada fuimos y somos considerados la mejor orquesta chilena bailable del siglo XX. Imagínate que nuestra música se sigue escuchando. Incluso, cuando salgo al escenario, el público me pide el repertorio de la orquesta. Tanto así que esta música la he grabado en cinco discos, es más, hace poco hice una grabación con los arreglos originales. De ellos aún se escucha en las radios "El bodeguero", "El lechero", "La blusa azul"y por supuesto el bolero "Quémame los ojos", del cubano Nelson Navarro.
Maldita enfermedad
Hace dos años Humberto Lozán debió enfrentar el desafío más grande de su vida. Claro que esta vez no fue sobre el escenario, sino que en un hospital. "Me detectaron cáncer auricular. Sin embargo, la enfermedad fue bien controlada y ya desapareció completamente", explica.
- ¿Fue difícil combatir el cáncer?
- Claro. Pero esto me dio tiempo para reflexionar sobre la familia, los amigos y la música.
- ¿Y cuáles fueron las conclusiones?
- Que las cosas se están haciendo a medias. Muchos músicos son verdaderos productos desechables y me carga la música que hacen. Le falta alma y corazón. Quien pretende hacer algo por los beneficios nunca llegará a nada. Gracias a Dios, yo he tenido dividendos espirituales, que son más valiosos que el dinero.
- ¿Acá reconocen sus logros o le ha tocado vivir el pago de Chile?
- La gente que vive a mi alrededor no se ha olvidado de mí. Tal vez los canales de televisión me han dejado de lado, pero eso es porque privilegian otras cosas. Creo que falta volver un poquito a las raíces. No estoy de acuerdo con nuevas tendencias como el sound, no me gusta. Por el contrario me fascina lo que realiza la orquesta Buena Vista Social Club. Ellos rescatan la esencia de la música tropical cubana, lo que es muy valioso.