La escasa historia erótica de nuestro país -donde figura en un capítulo de oro Daniella Tobar en la Casa de Vidrio- tiene una nueva integrante, Fernanda Flores, la chica que pasea en cutis por las calles de la ciudad.
Para los expertos en el tema, el destape es un proceso natural de las sociedades. Europa lo ha vivido desde hace unas cuantas décadas y sobre todo, tras procesos autoritarios de gobierno que evitan toda forma de libertad de expresión.
En nuestra angosta faja de tierra la situación no sería tan distinta. Es por eso que cada cierto tiempo aparecen proyectos calificados como "transgresores" que intentan correr el velo del cartuchismo que imponen ciertas estructuras, que se autoimponen el derecho a decidir qué quieren los otros.
Fernanda Flores, más conocida como Baby-Vamp, nombre con que la bautizó Luizo Vega -creador de este proyecto y quien fue detenido por la Policía de Investigaciones por problemas de Visa. La libertad la obtuvo después de declarar por un par de horas en Interpol y dicho sea de paso, aclaró que seguirá adelante con su proyecto, tomando algunas precauciones-, es parte de la apertura. Ella, a sus 17 años, abandonó la ropa y desafió las bajas temperaturas en traje de Eva, como una acción de arte y una forma de demostrar que el cuerpo desnudo no tiene nada de malo.
Baby-Vamp combina el discurso alternativo con su vida escolar. De lunes a viernes usa jumper y asiste al colegio Cervantes a cursar cuarto medio, ante las curiosas miradas de sus pares.
- ¿Qué opinan tus compañeros?
- Aún no sé. Alguna gente me ha llamado porque me ha visto en los medios, pero nada más. Es que en general no tengo muy buena onda con todo el curso.
- ¿Carreteas solitaria?
- Más o menos. Voy mucho a la Blondie; soy medio underground. Hace un tiempo fui gótica y vivía así. Ahora estoy en otra, prefiero un carrete cool ante cualquier cosa.
- Luizo Vega, el organizador del reality show, ha dicho que uno de los grandes plus del proyecto radica en que eres virgen. ¿Lo crees así?
- La verdad es que creo que ser virgen es un dato más de mi historia de vida. Es algo muy personal, que continuará así hasta que conozca a la persona ideal.
- ¿Onda príncipe azul?
- No sé si tanto. Lo que sí sé es que tendrá que ser un hombre especial. Quizás es el próximo mes o el próximo año. No sé.
- ¿Qué pasa por tu cabeza cuando caminas desnuda por las calles de Santiago?
- Estoy tan metida en el papel que ni siquiera me da el tiempo para pasarme rollos. Te puedo asegurar, eso sí, que es súper rico estar desnuda. Lo único malo es el frío del invierno, pero a la hora de las sensaciones andar en pelota es una experiencia exquisita, es lo más placentero que puede existir.
- ¿Cómo reacciona la gente?
- Para nadie es un secreto que los chilenos son cartuchos y que nadie se atrevería a hacer lo que yo hago ni por plata, pero hay que cambiar la percepción del desnudo. Hay que dejar de pensar, de una vez por todas, que el cuerpo humano es algo tabú, sucio y cochino. La gente me aplaude en la calle y creo que no es por mi cuerpo, sino porque me estoy atreviendo a hacer lo que muchos se negarían.
- ¿Qué harás de tu vida tras salir del colegio?
- Mis planes son desnudarme públicamente por última vez en la fiesta Tecno Fashion del jueves 20. Posteriormente seguiré mi vida de escolar hasta egresar, dar la prueba e intentar estudiar Medicina.