Como si la gigantesca polémica por la basura fuera poco, el sector rural el Papagallo en Lonquén pasó de ser un idílico lugar de paseo a una temida área de infección, luego que seis chicocos se intoxicaran después de tomar agua de un vertiente presuntamente contaminada por los líquidos percolados del vertedero de Santa Marta.
Franco González, de 13 años, partió junto a sus compañeros y un profesor de la escuela del Roto Chileno en dirección al sector del Papagallo para hacer los rutinarios ejercicios de educación física.
Como si fuera parte de un hábito aprendido por toda la comunidad, los niños, una vez agotados, saciaron su sed con la refrescante agua de una vertiente mineral. "El agua estaba rica, pero al día siguiente me dolió la cabeza y me dieron ganas de vomitar. A mis compañeros les pasó lo mismo, además de dolerles también la guata", dijo Franco, recordando las pataletas que lo obligaron a faltar a clases.
Patricio González, padre de Franco corroboró que los síntomas de su hijo y de los compañeros eran los mismos, por lo que no tardó en concluir que se traba del agua. "Por suerte no fue demasiado, pero por despejar las dudas le van a hacer un examen de sangre", dijo el padre del menor que vive hace 37 años en la localidad del Roto Chileno.
Añadió que es muy posible que el agua esté contaminada con los percolados del basural, ya que, como éste se encuentra en una pendiente los líquidos tienden a bajar hasta donde están las vertientes, que en este lugar -indicó- son muchos.