Como un estado especial de completa rigidez, inmovilidad e insensibilidad, únicamente interrumpido bajo el impulso de ciertos estímulos, es calificada la catalepsia, estado del que se desprende el miedo de todo ser humano a ser sepultado vivo, tal como lo describió el novelista Edgard Allan Poe.
Según explican los neurólogos, éstos provienen del propio individuo, que los emite de manera inconsciente. Por otra parte, la persona en catalepsia puede durante largo tiempo mantener inmutables sus actitudes y posiciones que se le haga adoptar pasivamente, y su condición es una manifestación que puede hallarse en la esquizofrenia y la sicosis tóxica; es decir, provocada por el consumo de drogas o de alcohol. También puede ser inducida mediante la hipnosis.
Según el director del Hospital Padre Hurtado y ex subsecretario de Salud, doc Ernesto Behnke, un cuadro de catalepsia se plantea cuando a alguien domiciliariamente o domésticamente no se le encuentran latidos, no se encuentra respiración y se la declara muerta. "Pero aquí no hay evidencias clínicas palpables. Como catalepsia se entiende que la frecuencia respiratoria baja a una frecuencia de 1 por minuto ó 1 por hora, y un latido cada 10 minutos, aquí no se da ese hecho", señala.
Otro estado similar, aunque benigno, es la cataplepsia, más conocida como desfallecimiento. Aquí, las características son la pérdida repentina del tono muscular, y puede afectar sólo a un grupo de músculos o un conjunto de ellos. Se desata por emociones intensas, derivando en un deseo incontrolable de dormir o narcolepsia. Se atribuye a emociones intensas, agradables o desagradables, y dura minutos u horas.