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| 02 de Agosto de 2002 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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Se le metió el diablo en el cuerpo y no tuvo piedad con delincuentes Gritando gloria al Pulento hijo de pastor masacró a dos asaltantes Un tercer sujeto logró escapar de la ira del muchacho y es buscado intensamente por la policía. No se sabe si para detenerlo por su participación en el frustrado asalto, o para protegerlo del justiciero. El hecho se registró pasadas las tres de la madrugada de ayer, en la plaza Aurora de Chile, ubicada en el sector sur de Talca. A esa hora L.A.R.L., de 17 años, regresaba a su domicilio en un taxi colectivo conducido por un amigo cuando, presumiblemente, se dejaron caer sobre ellos tres bellacos con la intención de asaltarlos. Los pasajeros del vehículo alzaron los vidrios y trancaron las puertas para evitar el robo pero los hijos de Satanás, dispuestos a todo, agarraron un tremendo camotazo y rompieron una de las ventanas, por donde trataron de meter sus garras. En vista de eso el conductor hundió la pata en el acelerador y apretó cachete a toda velocidad. Minutos después la pareja regresó al sector. Dejaron la carroza de fuego estacionada en la calle e ingresaron al templo de la Iglesia Metodista Pentecostal, que se encuentra justo frente a la plaza donde ocurrió el incidente. En ese lugar el joven, que había caído en un especie de trance místico y su rostro irradiaba luz, empuñó un cuchillo casi tan grande como la espada de Salomón y regresó a la calle cuando observó que la patota había vuelto al ataque. Con la furia guerrera de Josué, la fuerza de Goliat y la inspirada habilidad de David, el cabro arremetió contra los filisteos. Clamando a Jehová para que le diera fuerzas y gritando ˇGloria al Pulento, en la casa del Señor el mal no prevalecerá!, en un abrir y cerrar de ojos clavó el acero en el corazón del líder de la pandilla, quien cayó al suelo para no levantarse más. Al ver lo que los esperaba, el resto de la banda arrancó a toda velocidad pero el chiquillo los persiguió a muerte. A media cuadra alcanzó a un rezagado y le hundió tres veces la cuchilla en la espalda. Cuando los polis llegaron al lugar se encontraron frente a una pequeña masacre. El presunto delincuente Yarot Leiva Aránguiz, de 19 años, estaba muerto mientras que Jorge Miranda Peña, de 21, agonizaba, por lo cual fue trasladado de inmediato hasta el Hospital Regional de Talca. Horas más tarde, detectives de la Brigada de Homicidios detuvieron al hijo del pastor, quien confesó su autoría en los hechos. Los antecedentes fueron puestos a disposición del fiscal de Talca, Alvaro Hermosilla Bustos, quien encabeza la investigación.
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