Lissette Sierra no cree en el viejo cuento que asegura que a las mujeres, mientras más pasan los años, el tren las abandona y se quedan para vestir santos. Tiene 25 años, una escultural figura, una bullante simpatía y la convicción de que en cualquier momento llegará su príncipe azul.
Nació en Antofagasta, se crió en Bolivia y guarda muy buenos recuerdos de Arica, ciudad que la acogió cuando era una adolescente. En 1999, fue elegida Miss Chile y su vida cambió: pasó del anonimato al primer plano noticioso.
Transcurrió el tiempo y Lissette destacó por mucho más que su físico. En las pasarelas ha mostrado diseños de los más afamados creadores nacionales. Ahora está a punto de iniciar una nueva faceta en su vida profesional, en el matinal que prepara UCV-TV.
- ¿Qué harás en el programa de TV?
- Será un segmento dedicado a la moda. La idea es dar a conocer datos y picadas para que la mujer común y corriente aprenda a vestirse. No todas las chilenas tienen medidas perfectas y para ellas estará dedicado mi espacio.
- ¿Cómo anda el trabajo en Misses por una Causa?
- Fantástico. Acabamos de inaugurar nuestra propia página web, www.missesporunacausa.cl, y tenemos un montón de cosas por hacer. La más reciente fue el cumpleaños de 180 niñas de la Fundación Regazo, que estuvo súper bien. Gracias a Rochet les pudimos llevar juguetes y todo eso.
- ¿Satisfecha con la labor solidaria?
- Súper. Nuestro proyecto apunta a no encasillarnos y darle un sentido a nuestra misión ayudando a los necesitados. Y no sólo a los niños, sino que a todas las personas que tengan algún problema.
Amor platónico
- ¿Cómo anda el amor?
- Ehhhhh, bien.
- ¿Estás pololeando?
- No. Aunque una revista de espectáculos publicó que mantenía una relación con Carlos Balar, un modelo chileno que vive en México.
- ¿Y no pasa nada con él?
- ¡Nada! Es como mi hermano. Fíjate que hace poco vino a Chile a ver a su familia y salimos en un grupo a la Skuba. Ahí, al parecer nos vieron, e inventaron el pololeo. Nada que ver.
- ¿Estás con alguien?
- Sólo de pensamiento. Tengo un amor platónico... él no lo sabe, pero desgraciadamente no puede ser lo nuestro.
- ¿Es casado o gay?, ¿qué onda?
- No, nada de eso. Lo único que te puedo decir es que lo nuestro no puede ser. Además que sería bien fome para un hombre estar conmigo con mis viajes y desfiles.
- ¿Qué buscas en un macho?
- Antes buscaba pintas. Mis dos pololos, porque no he sido muy polola en mi vida, fueron como bien minos, pero ahora estoy en otra: no busco pinta, sino alguien cálido, simpático e inteligente. Creo que el amor es admiración. Ojalá conociera una persona que me mantenga anonadada todo el tiempo.